Cansados de los robos, mujeres y hombres que viven en el barrio Los Hornos, en Valentina Norte Rural, decidieron organizarse para ponerle un freno a la actividad delictiva y la inseguridad.
En un breve recorrido, las calles de tierra de Los Hornos muestran un importante movimiento, con niños que compran en los negocios de la zona, trabajadores que trasladan fardos y materiales y jóvenes que esperan el paso de los colectivos. Se muestra como un enclave neuquino con mucha vitalidad y que, más allá de encontrarse en la periferia, apuesta por el crecimiento.
Lamentablemente, como ocurre en otros puntos de la ciudad, algunos delincuentes que viven en sectores cercanos eligieron a Los Hornos para su actividad ilícita. “No son de acá, vienen a robar”, explicó la vecina Graciela González, quien se encargó de ponerse al frente de los reclamos y organizar a las víctimas de robos y asaltos.
Menores impunes
La sucesión de incidentes en la primera parte del año colmó la paciencia de hombres y mujeres que, en varios casos, decidieron hacer justicia por mano propia. González contó que un vecino interceptó a un asaltante luego de un ataque a tiros y que logró retenerlo hasta el arribo de la Policía provincial. De manera irónica, la víctima terminó denunciada por la golpiza al delincuente. Frente a esta situación, prefirió no hacer ninguna exposición por lo que le sustrajo el cómplice del golpeado.
No le fue mejor a un grupo de cuatro personas que decidieron seguir a unos ladrones en un auto. La Policía llegó al lugar y en vez de apresar a los sospechosos, detuvo a los vecinos y les secuestró el vehículo.
Para González, los hechos permanentes de inseguridad obligan a organizarse y pedir respuestas de las autoridades policiales y judiciales. Se quejó de que muchos de los autores de los robos son menores y “entran por una puerta y salen por otra”.
Motorizados
Los delincuentes ingresan al barrio en moto y roban en propiedades que se encuentran sin sus ocupantes o sino también en los negocios, a mano armada.
La organización para protegerse y la difusión del tema por los medios de comunicación de la región no fue fácil para los denunciantes porque recibieron amenazas y no ocultan su temor ante la posibilidad de represalias.
Confían en recibir soluciones como el aumento de patrulleros para que recorran la zona durante el día y la noche. La calle Crouzeilles marca el límite de la jurisdicción de las comisarías 12 y 18 y por este motivo, los vecinos quieren acordar con ambas jefaturas un sistema coordinado.
Con la ilusión de una vida más tranquila, las familias de Los Hornos apuestan a que en esta semana se den los primeros pasos de un plan preventivo que se afiance en el tiempo.
Más reclamos
Vecinos de la toma 7 de Mayo de esta ciudad también buscaron organizarse para reclamar más seguridad y a la vez, mantener un diálogo permanente con las fuerzas de seguridad.
Desde hace meses, hay una gran preocupación por una serie ininterrumpida de delitos y por ese motivo acordaron juntarse y pedir respuestas concretas a la Policía provincial.
Semanas atrás, los integrantes de un grupo de familias mantuvieron un breve diálogo con los responsables de la unidad policial de la jurisdicción y le reclamaron su presencia para acordar medidas mínimas de prevención.
Cecilia Neira, quien se puso al frente de las gestiones, destacó a este diario que es fundamental la participación del conjunto de los habitantes de la toma. Aclaró que “con el presidente del barrio no podemos contar” y reiteró que con asaltos y robos permanentes “no se puede vivir”.
Asimismo, para graficar la delicada situación de inseguridad en algunos sectores, Neira manifestó que "estamos todos encerrados con candados".
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