Vecinos tucumanos detienen a ladrones y pelean con sus familiares

Vecinos tucumanos detienen a ladrones y pelean con sus familiares
Les quitaron el arma, les propinaron una feroz paliza y los entregaron a la Policía. La rápida reacción de los vecinos del barrio Obispo Piderabuena impidió un asalto el domingo al mediodía. Pero la historia no terminó ahí, sino que luego llegaron los familiares de los aprehendidos y se desató una batalla campal en medio de la calle, a dos cuadras de la avenida Gobernador del Campo.

A las 13.15, Agustina salió de su casa junto a su novio. La pareja -ambos de 26 años- subió al auto de Álvaro pero pronto se percató de que habían olvidado una película. Entonces el joven bajó del vehículo y ella lo esperó sentada en el lugar del acompañante, en la esquina de Juramento y Rafael Obligado. “Cuando él estaba volviendo, paró una moto azul y bajaron dos tipos. Uno lo apuntó a él, después me apuntó a mí y se subió al auto”, relató Agustina.

Álvaro también se metió al auto y comenzó a pelear con el delincuente. “En medio del forcejeo salieron dos disparos que, gracias a Dios, dieron en el piso”, agregó la joven. Los estruendos, sumado a los alaridos de la pareja, alertaron a los vecinos, quienes salieron de sus casas y no dudaron en abalanzarse sobre los asaltantes.

Una mujer le arrancó el arma de las manos al menor de los ladrones y entre todos les dieron una golpiza. Luego llegó la Policía, que secuestró el arma y se llevó esposados a los delincuentes. Pero la cuadra no se calmó. Poco después apareció un grupo de hombres y mujeres que reclamaban la liberación de los individuos. “Tenían un cuchillo enorme, nos atacaron a cascotazos y botellazos y nos amenazaron con volver más tarde y quemarnos los autos”, contó una vecina que pidió reservar su identidad por razones de seguridad.

Los uniformados de la seccional 10ª, a cargo del subcomisario Mario González, intervinieron para tratar de parar la pelea. Sin embargo, los vecinos estaban molestos porque -según dijeron- la mayoría de las agresoras eran mujeres y no había personal policial femenino para aprehenderlas.

Ocho asaltos

Las personas que viven en la zona del enfrentamiento se quejaron por los constantes robos que sufren. Un niño de 11 años relató que el sábado lo apuntaron con un arma para robarle la play station.

Otros vecinos comentaban que hace cuatro días apuñalaron a un joven para sacarle la mochila y todos coincidieron en que el número de robos ascendió a ocho en la última semana.

“Hace 50 años que estoy en este barrio y jamás había pasado algo así, no podemos salir ni a la puerta porque nos asaltan”, lamentó una mujer rodeada por sus nietos. Según afirmaron hombres y mujeres, los delincuentes son siempre los mismos y se movilizan en motocicletas.

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