Otra vez son noticia porque muchos de ellos siguen con los frentes de sus viviendas anegados por las lluvias y los sumideros colapsados por las obras que ha encarado Nuevo Quilmes, que continúa proyectando estructuras que agravarán la cuestión
Los problemas en torno al barrio privado Nuevo Quilmes no dan tregua y luego de la copiosa lluvia del último domingo algunas zonas de Villa Alcira continúan con anegamientos parciales en sus calles. Así lo pudo comprobar ayer un equipo periodístico de EL SOL al menos en la intersección de Victoria y Lago Lacar, donde las quejas de los vecinos de la zona son incesantes y nadie atiende a sus reclamos desde hace años. La realidad es una sola la situación de los problemas de anegamiento en torno al megaemprendimiento millonario en la zona quilmeña se vio agravada luego que los responsables del complejo elevaran el nivel de los suelos dejando toda la populosa barriada en niveles más bajos de los habituales ye inundándose gravemente ante cada contingencia climática. Vale recordar que este medio se hizo eco en más de una oportunidad de las voces de los propietarios de Villa Alcira que han visto a lo largo de estos años como han crecido rápidamente las obras en el country sin reparar en los daños que se han generado en toda esa vasta zona del distrito. Sin embargo, otra vez son noticia porque muchos de ellos siguen con los frentes de sus viviendas anegados por las lluvias de las últimas horas y los sumideros colapsados por las obras que ha encarado Nuevo Quilmes y con las que sigue adelante proyectando nuevas estructuras que agravarán todavía más la realidad que vive la gente. Tal como repiten hace años "estamos en manos de Dios", la postal de ayer refleja una vez más esta situación debido a las intensas precipitaciones caídas el último fin de semana. La queja se hace escuchar más ya que los lugareños vaticinan que con la llegada del otoño y el aumento de las inclemencias meteorológicas los problemas se repetirán y nuevamente sus demandas quedarán sin solución. Un inconveniente de hace años, un pedido que se sucede una y otra vez, respuestas que no llegan aunque en contraposición un complejo de construcciones que crece sin pausa desoyendo los padecimientos de todo un barrio que está cansado de los atropellos.
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