Se trata de familias y trabajadores de granja. Piden una “urgente” solución.
Para quienes viven del “otro lado” es una situación que necesita resolverse de urgencia, ya que su gente necesita diariamente de ese camino, el cual conecta esa zona con la ciudad a una distancia de 3 kilómetros y hoy día los vecinos tienen que dar una vuelta por ruta 14 vieja de aproximadamente 11 kilómetros, sumándole las complicaciones que se producen por las lluvias en el camino que es de tierra y las alcantarillas que se cortan haciendo imposible el paso, así la gente no puede movilizarse o ir a trabajar, los que necesitan algo de la ciudad no puede acceder a ello cualquiera sea la necesidad que tengan, y se dificultan todas sus actividades.
Ramiro Barbará, quien vivió 25 años en la zona y tiene a sus padres viviendo allí todavía, expresó la necesidad de los vecinos de movilizarse hasta la ciudad, queriendo que se conozca la situación “yo viví 25 años en esa zona y conozco la necesidad de esta gente y de ese puente, gente clase media baja para aquellos que quieran detalles”. Con respecto a la rápida solución en cuanto a la falta de un camino rápido y seguro, Ramiro agregó que “la gente propone que durante el tiempo que tarde en hacerse otro puente, las autoridades entablen relación con el Ejército e instalen un puente alternativo como tipo Bailey, M4T6 O Krupp ellos sabrán cual es el más adecuado”.
Cabe recordar que el derrumbe del Puente de Fierro se produjo el 7 de enero, cuando un camión marca VW, modelo 17-210 perteneciente a la Municipalidad de Concepción del Uruguay, que era conducido por un hombre de 52 años, colisionó el parante derecho del mismo, provocando el derrumbe de la estructura sobre la caja en la cual se encontraban 22 personas que eran transportadas. Como resultado se registraron varias personas con lesiones de carácter leve y grave, y el lamentable fallecimiento de una joven de 26 años, Rocío Quinteros, vecina del barrio La Tablada.
Concepción del Uruguay quedó más lejana
Un montículo de tierra y vallas de madera impiden continuar por el camino a los vehículos. Desde la cima de la mini montaña se ve la otra orilla y en el medio, la corriente mansa que propone la posibilidad de algún “pique” a los solitarios pescadores en la quietud de la tarde de domingo. Del Puente de Fierro, nada. Sólo las bases de piedra donde estuvo asentada la estructura metálica muestran que allí hubo un puente. Y una tragedia. Y ahora, un problema de incomunicación que los vecinos “del otro lado” exigen que se solucione porque en lugar de 3 kilómetros, ahora Concepción del Uruguay se alejó a 11. Sin contar la lluvia que potencia el obstáculo vial. Una espera diferente a la del inicio de las actuaciones judiciales en procura de saber que pasó aquel 7 de enero.
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