El manifestación comenzó frente a la Comuna con una instalación que recuerda a los muertos por la catástrofe. Luego marcharon hasta la gobernación. Reclaman justicia, obras e indemnizaciones.
En la puerta de entrada al edificio comunal, los manifestantes –muchos de ellos organizados en asambleas barriales armadas luego del 2 de abril– dispusieron mesas con manteles negro en señal de luto y sobre éstas, decenas de copas con velas y en cada copa el nombre de un fallecido; una especie de cementerio montado a metros del acceso al palacio por calle 12. Las mesas formaron un 9 y una M, simbolizando los 9 meses que pasaron desde la catástrofe.
La leyenda “Justicia, obras, indemnización”, de la asamblea de Tolosa, se exhibió en una gran bandera que enmarcó el reclamo de los vecinos inundados y allegados que se suman a la causa. También fueron blandidas otras banderas de asambleas barriales, sobre todo de Tolosa, Parque Castelli, Parque Saavedra y La Loma, y algunas del Partido Obrero y del PTS.
Varios manifestantes lucieron remeras negras en cuyo frente se estampó la inscripción “La Plata, familiares de víctimas de la inundación”. Otras tenían en el torso la frase “El agua bajó, las marcas quedan” y por detrás “Justicia, obras, subsidios, asamblea vecinal Parque Castelli”. También hubo banderas con esa inscripción y mensajes similares. Todo, con algo de música de fondo.
Entre las manifestantes estuvo Graciela, una vecina con 26 años de docencia y una pena extra sobre su espalda: la biblioteca que perdió bajo el agua. Junto a una columna de la Comuna, la docente dejó tirados un montón de libros inutilizables: “Me duele más tirar un libro que un mueble de casa”, expresó la mujer, quien vive en 29 y 68, una zona donde la altura del agua alcanzó el metro noventa.
Graciela contó a Diagonales que la noche del 2 de abril la pasó en la rotonda del cementerio junto a su marido en el auto. “Habíamos ido a que yo aprendiera a manejar y a eso de las 6 volvíamos para la ciudad pero no pudimos llegar a nuestra casa. Cuando llegamos, el agua la teníamos a la altura de la rodilla y recién a las 11 de la mañana bajó y empezamos a secar la casa”. Con un nudo en la garganta, su relato continuó: “Estuve 5 meses con carpeta psiquiátrica. Cada vez que se largaba a llover, me paraba frente a la ventana de mi casa y pensaba que me iba a inundar. No paraba de llorar”.
Nueve meses pasaron de aquella noche, y recién en la novena marcha – asistió a todas – se desprendió de los pocos libros que aún resistían el inevitable final. “Son mi vida, tirarlos me cuesta más que cualquier otra cosa. Yo soy docente hace 26 años, estos libros son parte de mí y hoy los termino de tirar porque no se pueden usar y no dan para más”, finalizó Graciela.
Por otra parte y frente a la Comuna fueron colgados algunos afiches con las siguientes leyendas: “Una vida de trabajo inundada, no sólo por el agua sino también por la corrupción y la falta de obras hidráulicas”. “No nos tapó el agua, nos tapó la corrupción”. “Bajó el agua, las marcas quedaron”.
Sobre el final de la primera parte de la manifestación, antes de emprender la marcha hasta Plaza San Martín, fueron prendidas las velas junto a las cuales se leyeron los nombres de las víctimas fatales. Y a continuación se leyó un extenso, preciso y duro comunicado en el que los vecinos plasmaron sus exigencias:
• Derogación del Código de Ordenamiento Urbano (COU)
• Obras hidráulicas
• Resarcimiento económico por todo lo perdido
• Eximición del pago de impuestos municipales y provinciales
• Juicio político a los responsables
Luego, con un grupo de vecinos al frente empuñando velas prendidas, arrancó la marcha por calle 51 hasta Plaza San Martín. Frente a Gobernación volvieron a recordar a las víctimas de la inundación y reclamaron, una vez más, justicia, obras y resarcimiento económico.
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