Vecinos reclaman la liberación de un terreno para crear la plaza del barrio

Vecinos reclaman la liberación de un terreno para crear la plaza del barrio
Fue alambrado sin autorización por una familia de la zona. Está previsto que el predio funcione como un espacio verde recreativo. Desde la sociedad de fomento solicitan la intervención del Municipio
Los vecinos de Quebradas de Peralta Ramos tienen un sueño que los motiva a continuar luchando por la calidad de vida de sus familias: lograr que se cree la plaza del barrio. Para ello existe una autorización municipal, un espacio designado, algunos materiales para comenzar la obra y hasta el mástil en el que flameará la bandera argentina, que desde hace meses descansa en el patio de la sociedad de fomento. Sin embargo, este fin de semana el terreno en el que funcionará la plaza “Jorge Hernández”, sorpresivamente amaneció cercado sin aparente autorización y desde entonces los vecinalistas temen que el sueño no se haga realidad.

Quebradas de Peralta Ramos se encuentra justo al sudoeste de la ciudad, detrás de Rumencó, y su acceso principal se ubica sobre la avenida Édison, aunque hay que recorrer unos 1.200 metros hacia el oeste para encontrar las primeras viviendas.

Para muchos es parte de la periferia de la ciudad. Pero para quienes allí residen es su hogar, su barrio, su lugar en el mundo. Alrededor de 200 personas tienen domicilio en este punto de General Pueyrredon, donde la parada de colectivo más cercana se encuentra a unas 18 cuadras, es decir, unos dos kilómetros, que diariamente recorren estudiantes y trabajadores

El Atlántico visitó ayer el domicilio de Pablo Álvarez, donde funciona la sede de la sociedad de fomento del barrio. “Nosotros soñamos con tener nuestra plaza, porque significa un lugar de encuentro y esparcimiento para los 45 chicos de la zona, pero también trabajo para los padres de familia”, explicó el vecinalista.

Sobre la calle Marcelo T de Alvear al 6000 yace un terreno designado especialmente para funcionar como “plaza y espacio recreativo. “Este fin de semana, el viernes, nos encontramos con que la plaza estaba cerrada, alambrada, por una familia de acá que, sin autorización, cercó todo el terreno en donde va a funcionar nuestra placita”, lamentó Álvarez.

Según reveló el presidente de la sociedad de fomento -después de varios meses de diálogo- el Municipio informó que enviaría al lugar las máquinas para realizar trabajos en la zona y dejar en condiciones el terreno para que los vecinos puedan comenzar a crear la plaza del barrio Quebradas de Peralta Ramos.

“El problema es que si las máquinas vienen la semana que viene y encuentran el lugar cerrado, se van a ir y no vienen más, porque nos pidieron que el terreno esté despejado. Y yo no quiero ir y tener que romper el alambrado porque no soy así, sólo quiero que esta gente tome conciencia y que el Municipio intervenga para que las máquinas puedan hacer su trabajo y se concrete nuestro sueño”, detalló el vecinalista.

Tanto Álvarez como el resto de los vecinos sueñan con la plaza “Jorge Hernández”. “Yo me la imagino”, dice el fomentista elevando la mirada. “Un lugarcito sencillo, con mucho verde y una hamaca para los chicos. Nosotros con eso somos felices, es nuestra ilusión”, añade emocionado con los ojos llenos de lágrimas.

Residir en cualquiera de los barrios periféricos de Mar del Plata jamás fue ni será fácil. Pero a veces aún más dificultosa resulta ser la tarea de los vecinalistas de estos puntos alejados de la ciudad y en ese sentido, Pablo Álvarez hace lo imposible por defender a sus vecinos buscando el apoyo del Municipio para mejorar la calidad de vida de quienes componen este barrio.

Tras recordar que “muchos han pasado a una mejor vida ya soñando con esta plaza”, el fomentista dejó en claro su objetivo: “Nosotros vamos a continuar luchando diplomáticamente, porque la plaza es para nuestros hijos, el trabajo de construirla es para los vecinos y la voluntad del Municipio existe, pero hay quienes sin argumentos legales nos quieren quitar el sueño”.

Para marcar el cierre de la entrevista, Pablo Álvarez expone con orgullo la personería jurídica de la sociedad de fomento, las encuestas realizadas entre las familias de Quebradas de Peralta Ramos y hasta una fotocopia del presupuesto participativo de la zona, donde está prevista la ejecución de esta plaza.

Finalmente, el vecinalista abandona su silla, sale a recorrer las calles del barrio y se lamenta al ver el terreno de la futura plaza absolutamente cercado, con la tierra removida lista para comenzar a trabajar. Sin tomar represalias optó por contemplar el lento crecimiento del barrio, respirar profundo al ver el alambre de púas que recubre la “placita” y soñar con una hamaca de colores donde sus hijos y los niños de todo Quebradas de Peralta Ramos puedan jugar y disfrutar su infancia en un espacio digno, verde y recreativo.

La odisea diaria de tomar el colectivo

Una de las principales preocupaciones del barrio pasa por el transporte público de pasajeros. “El 501 viene por Édison, entra por una calle al barrio pero no tiene la frecuencia normal que debería tener, ya que a veces directamente no pasa”, explicó el presidente de la sociedad de fomento de Quebradas de Peralta Ramos, Pablo Álvarez.

En días soleados como en jornadas de lluvia, niños y adultos deben recorrer hasta 18 cuadras para llegar a una parada de colectivo sin garita. “Los horarios de escuela deberían cumplirse pero no se cumplen, pero acá el principal reclamo es que el colectivo entre al barrio y cumpla con la frecuencia. Pasa por Santa Rosa, entonces lo que nosotros pedimos es que se extienda esas 18 cuadras”, reclamó Álvarez.

Tras subrayar que “el pedido se sigue dilatando”, el vecinalista reconoció que hubo promesas, pero advirtió que las respuestas concretas nunca llegaron. El colectivo 501 aún circula sin frecuencia estable y hoy, sobre los meses más fríos del año, los niños deben aguardar el transporte público antes de que amanezca con la ilusión de que este efectivamente los recoja con la única intensión de asistir diariamente a clases.

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