La empresa dice que se maneja con normas ambientales estrictas y que respeta los horarios establecidos por la comuna. Reclaman mayor control sobre estas actividades.
Gastón Guimard, uno de los moradores de la torre N° 3 de avenida España, explicó que desde la instalación del complejo circense, el pasado 28 de diciembre, han sido numerosos los trastornos derivados de las funciones de la troupe.
Acompañado por otros residentes de esos cuerpos de departamentos, inaugurados en 1970, Gastón comentó que sus hogares dan al espacio donde están los baños, duchas y equipos para depositar la basura del circo. "Acá no se puede estar por los ruidos, los olores a basura, orina y desechos del circo, que se perciben todavía más en días calurosos; casi no podemos abrir las ventanas", fue el reproche generalizado.
El joven señaló que "la compañía posee trailers para vivienda del personal, y que esos rodados desagotan líquidos en un pozo cavado en la tierra, a menos de 5 metros de mi cocina, habitación y baño".
Por su parte, el estudiante Santiago Jofré y el ex ferroviario Luis Berti, sostuvieron que "el 'aroma' a pozo séptico es inevitable. Además nos retiraron uno de los contenedores de residuos que teníamos para los departamentos y lo cedieron al circo".
En todo momento, los vecinos aclararon que no están en contra de la actividad de los artistas. "Los que trabajan en las instalaciones tienen todo el derecho a hacerlo, pero nuestra queja apunta a preguntar por qué (el municipio) permitió su instalación en esta zona, probadamente residencial, y no eligió un predio donde no hubiera compromiso con el hábitat de personas". Asimismo, criticaron que la repartición municipal haya demorado "muchos días" en concurrir a comprobar el planteo vecinal, aunque éste solamente fue tomado por los supuestos ruidos molestos. No saben si como derivación de su presentación, el martes y miércoles pasados no hubo actuaciones.
El inmueble elegido es uno de los terrenos que la Municipalidad de Capital salió a ofrecer en venta el año pasado, en la zona del Parque Central.
Silencio municipal
De todos modos, y pese a reiteradas solicitudes de nuestro diario para conocer el resultado de la intervención municipal en el circo, la repartición de 9 de Julio al 500 no informó nada al respecto.
Sin embargo, se estableció que el lunes 25 hubo un procedimiento de Inspección General en el lugar, labrándose un acta.
La visita del inspector municipal fue confirmada por el representante de la empresa circense, Gabriel Credidio. "Es verdad, la comuna nos controló y no encontró nada anormal", dijo el directivo.
Explicó que "las casillas son americanas, con cámara séptica incluida, y no hay derivación de líquidos al exterior; periódicamente viene una firma especializada que desagota y la Municipalidad se lleva los residuos".
Añadió que "el líquido que se manda a los pozos es el de la ducha del personal". Admitió que en algún momento el agua pudo rebalsarse, aunque, a su juicio, no para causar los trastornos manifestados por los vecinos. "Nos manejamos con normas ambientales estrictas", puntualizó.
Con respecto a los ruidos derivados del sonido de cada función artística, recordó que la última exhibición termina a las 0.30, horario habilitado por la comuna, y que no hay funciones matutinas ni en la hora de la siesta. "La única vez que alteramos estos horarios, fue el jueves 21 en que ofrecimos una función matutina y solidaria para chicos carenciados, a pedido del propio municipio".
Finalmente, los habitantes de las inmediaciones dijeron que como el circo permanecerá durante el mes de marzo, su pedido es que se minimicen las molestias planteadas y que en el futuro no se asignen esos terrenos para espectáculos como que el que se está ofreciendo actualmente.
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