Solicitaron al secretario de Ambiente de la provincia la clausura del lugar y el cese de su actividad por el olor nauseabundo que genera.
Los denunciantes son alrededor de 80 familias del Comahue Golf Club y el barrio Viejo Roble de Plottier, que viven alrededor de esta avícola. En marzo habían presentado una denuncia ante la Fiscalía Penal contra el propietario Roberto Rivas por daño a la salud pública.
En la presentación, Daniel Tur, abogado patrocinante de los vecinos, solicitó ante el secretario de Estado de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ricardo Esquivel, la clausura de este lugar y el cese de su actividad hasta el cumplimiento de los denunciados de la normativa ambiental vigente.
“Ninguna obra, proyecto o emprendimiento podrá proseguir en caso de haberse iniciado sin contar con la licencia ambiental emitida por la autoridad de aplicación”, señaló Tur en su presentación.
En la denuncia ambiental, presentada días atrás, el abogado le requirió a Esquivel que durante la tramitación del presente documento inmediatamente suspenda a los denunciados en su actividad. El abogado destacó que los denunciados no poseen licencia ambiental.
Sostuvo que la empresa "puede poner los productos de consumo humano en el mercado en excelentes condiciones y no por ello estar dañando la calidad de vida de sus vecinos y el ambiente en el lugar de su industria".
Describió una larga lista de irregularidades, como "olor nauseabundo constante e impregnante que genera su actividad, la inmensa concentración de alimañas en sus unidades, como ratas, palomas, comadrejas, moscas, liebres, insectos”.
Tur explicó que si bien la actividad desplegada por Rivas no pone en "riesgo concreto" la vida de sus vecinos, "sí representa un perjuicio a su estado completo de bienestar físico y social, ello querrá decir que hay daño a la salud de la personas, y por ende al medio ambiente”.
Avícola Plottier habría comercializado pollos contaminados pese a la prohibición del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) del 20 de febrero.
Una semana después, el municipio de Plottier había informado que, pese a que el establecimiento se encontraba clausurado preventivamente por el Senasa, “la empresa violentó y retiró una partida de 243 cajones de pollos que se encontraban intervenidos y cuyo análisis arrojó resultado positivo a salmonella sp”.
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