Los vecinos cuestionaron el accionar del área que tiene responsabilidad en la Plaza Pringles, por los ruidos de los petardos que utilizan para ahuyentar a los pájaros que se encuentran en los árboles del lugar.
“Los petardos son una técnica para espantar los pájaros, y lograr un equilibrio en donde se concentra población humana y población de otros animales. Existe otra que es el ultrasonido pero es cara y es difícil conectarla en la zona”, explicó Scarpatti.
De acuerdo a las diferentes épocas del año, migran a la Ciudad diferentes aves: palomas, tordos, y como ocurre en estos días, golondrinas. La problemática que se presenta es no encontrar un modo de que se evite que las aves ensucien, que además resulta una obviedad y totalmente natural.
“No se hace un tratamiento de la especie, si se reproduce o si se estresa, sino que se trata de que la sociedad que vive en esa plaza necesita que respondamos a los que nos piden. No nos queda otra”, manifestó Scarpatti.
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