El Gobierno quiere hacer esa parte estratégica del proyecto en el vivero de la calle Terrada. Los vecinos están de acuerdo con la obra de saneamiento pero piden otra localización.
Así lo dispusieron en una asamblea realizada ayer, donde dieron varios argumentos para oponerse a que la estructura que reduce los líquidos cloacales esté, en lo que ellos consideran, el corazón de una zona agroturística con proyección de crecimiento.
Como se recordará, el ocasión del desfile del 9 de Julio en Luján de Cuyo, las autoridades presentes anunciaron la realización del sistema cloacal para el sur de Luján, tomando como base el vivero Perdriel, ubicado a 900 metros al sur de la calle Olavarría, para instalar allí las plantas de tratamiento, con una inversión inicial de aproximadamente 30 millones de pesos.
Cuando la iniciativa tomó estado público, residentes al este del Acceso Sur, entre la calle Quintana y el acceso a la gruta de la Virgen de Lourdes, pusieron el grito en el cielo. Ayer se reunieron en una propiedad cercana al vivero donde se debería ejecutar esa parte del proyecto y manifestaron su descontento ante la prensa.
Dijeron rotundamente que no y se quejaron de no haber sido consultados previamente. “La planta reductora tiene que ir en otro lugar porque si la hacen aquí se desvalorizará la zona”, dijo Roberto Stocco, vocero del grupo que resiste. Un gestor inmobiliario recordó que “inicialmente el mismo municipio apoyó el crecimiento turístico de esta parte del distrito y ahora pretenden instalar esta planta, que causará contaminación y se convertirá en un factor negativo de crecimiento”.
Un ingeniero agrónomo terció en los argumentos señalando que hay normas que prohíben la construcción de un sistema de tratamiento cloacal en las inmediaciones de viviendas familiares. Otras personas dijeron que la situación perjudica a unas 750 familias.
Por ahora se oponen a esa construcción de manera terminante; se reservan, según manifestaron, medidas administrativas y jurídicas. También se planteó en la reunión vecinal que una planta de este tipo podría ser contaminada con líquidos de bodegas, el futuro hospital y la cárcel, porque a su juicio no hay garantías totales de control.
Finalmente, afirmaron que hay otras localizaciones para la planta en cuestión que no tendrían resistencia de la gente, como por ejemplo en el bajo Lunlunta o detrás del cerro que alberga a la Virgen de Lourdes, pero que los funcionarios eligieron el viejo vivero Perdriel “para ahorrar costos”.
Por la mañana, una delegación de los vecinos en protesta se reunió con el intendente municipal, Carlos López Puelles; el secretario de Obras Públicas municipal, Arnaldo Baldasso y el coordinador de Servicios Básicos del Gobierno provincial, Claudio Barraza, para hacer mostrar su disconformidad con la elección del vivero como base de tratamiento de los residuos cloacales.
En ese encuentro, el ingeniero Baldasso les explicó que la planta proyectada tiene márgenes de seguridad aceptables y que todo el proyecto conforma una obra de saneamiento vital para la región, ya que los pozos sépticos existentes están al límite de su capacidad.
Otro argumento oficial es que el agua que drena de la planta se entrega con un grado de pureza tal, que servirá para el riego de plantaciones de árboles que se planea cultivar en la parte posterior del vivero; que tiene 18 hectáreas, aunque solo 3 están dedicadas a la producción forestal y de plantas.
Pero los lugareños mantienen su negativa, exigirán una audiencia pública para debatir el tema y quieren conocer el informe ambiental que el gobierno sostiene haber hecho, al igual que la encuesta con pobladores.
Por el momento, el gobierno anunció que el llamado a licitación proyectado para el último día de este mes, en Agrelo, fue diferido por 10 ó 15 días.
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