A modo experimental comenzarán con un sistema de vigilancia con tres niveles de riesgo. En verano se multiplican los ilícitos.
A modo experimental comenzarán con un sistema de vigilancia con tres niveles de riesgo. El primero se activa cuando aparece alguien desconocido frente a una vivienda o en un sector, frente quien los vecinos realizan un seguimiento. El segundo comienza con la permanencia del desconocido en el lugar y consiste en que los vecinos comiencen a tocar las bocinas de sus vehículos. Se estima que la actividad o el ruido deben disuadir al supuesto intruso, pero si eso no ocurre, recién allí se llama a la policía.
Ya hubo dos reuniones y son entre 30 y 40 las familias involucradas. La primera etapa de vigilancia comenzará en calle Pampa, donde en los últimos meses, los vecinos se han quejado por hechos de inseguridad. El sistema fue diseñado desde la comisión vecinal. Incluso tiene una experiencia previa, el plan Vecinos Alertas, que se realizó hace dos años, también durante el verano.
"Hay un desarrollo intenso de actividades comerciales, que por ahí no nos convencen del todo, pero se han instalado y eso genera una gran movilidad de gente durante casi todo el año en cuanto a los boliches, y durante el verano el turismo a la costa", detalló el presidente de la vecinal, Oscar Verolín. Frente a esa situación, expresó "la preocupación" de los vecinos "porque sistemáticamente se producen robos y hurtos". Las motos, a pesar de los constantes controles sobre Avenida Olascoaga, son el principal medio de escape. El otro aspecto en el que se buscará colaborar desde los equipos de vecinos -hay "tres o cuatro organizados", se confirmó desde la vecinal- apunta a la circulación de autos y motos por las calles del barrio. "Se han generado unas situaciones difíciles en cuanto a velocidad de motos y de autos con escapes libres en las arterias principales del barrio. Entonces empezamos a trabajar con un grupo de vecinos de la calle Pampa, principalmente, con la intención de movilizar la participación vecinal", detalló.
El presidente de la vecinal aclaró que no se busca reemplazar "la responsabilidad del Estado", sino "acompañar" en la tarea preventiva "disminuyendo las oportunidades de delito".
El área que abarca Río Grande excede al balneario, pero lo incluye, como también uno de los accesos a la Isla 132, donde recientemente se debió reforzar la seguridad policial debido a hechos de vandalismo y robos.
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