Pusieron en marcha operativos de alerta y patrullaje. Luego de reiteradas denuncias, la policía empezó a colaborar, pero no hay respuestas del municipio. Sin agua, cloacas y gas, se sienten olvidados por la comuna.
“Un barrio como este no vas a encontrar en Bahía”, dicen en Paihuen. Y algo de razón tienen: se trata de un sector que paga como parque residencial, pero carece de servicios básicos, y cuyos habitantes deben encargarse, ante la desidia municipal, de tareas como colocar postes de luz, forestar y montar operativos de seguridad.
El barrio está conformado por más de 60 manzanas ubicadas a la vera de la ruta 33, y se denomina “Paihuen” una forma verbal mapuche que significa “estar en paz”.
Justamente lo más complicado para quienes viven allí: en lo que va del año ya hubo 30 robos.
El combate del crimen fue el puntapié inicial para la “autogestión” de los habitantes, con la formación de una especie de guardia ciudadana.
La logística puesta en marcha incluye a 200 vecinos organizados en un “Grupo Alerta”, que da aviso ante cualquier situación o movimiento sospechoso, y un “Grupo Operacional”, que patrulla el sector diariamente por turnos y actúa ante un robo.
La conexión la ofrece la tecnología: el servicio de mensajería de whatsapp les permite a los vecinos una rapidez de comunicación --y respuesta-- que a veces supera con creces al sistema telefónico de emergencias del 911.
Muchas notas y denuncias mediante, lograron hace una semana reunirse con la Policía, y la puesta en marcha de un plan de acción: patrullaje con motos de la Departamental y recorridos de personal civil de la comisaría Segunda.
Aún esperan alguna respuesta de la comuna ya sea con alumbrado, cámaras de vigilancia o inspectores, dado que la mayoría de los robos fueron realizados por motochorros, que circulan sin luces ni cascos.
“No conocemos a la Guardia Urbana en el barrio, les pedimos que vengan, iban a hacerlo un viernes pero no cumplieron, y ese día robaron en el lugar que marcamos para el operativo”, contó Adrián Salvaresa, quien encabezó la última reunión en el barrio en la que estuvo presente La Nueva.
Hacerse cargo
Los vecinos se encuentran cada fin de semana en Brigadier López y Latanzio para gestionar acciones.
“Somos un barrio totalmente abandonado, todo lo que tenemos es esfuerzo de los vecinos”, definió Salvaresa.
Como la plaza que está en marcha: ellos se encargaron de forestar, de colocar un mástil, y de conseguir juegos con material reciclable (para lo cual juntan botellas de plástico).
“A nosotros nos gustaría que algún funcionario municipal, algún concejal, empiece a gestionar para el barrio, que no sea todo sólo nuestro esfuerzo. Estamos cansados de presentar notas. No queremos que nos regalen los servicios, queremos tenerlos y pagarlos”, señaló otro de los vecinos.
Al barrio le falta conexión al agua potable, cloacas, y un colectivo urbano que ingrese al sector.
Y la luminaria es escasa: una cada 200 o 500 metros, pese a que pagan altos impuestos por alumbrado y mantenimiento.
Además, las familias de Paihuen contaron que desde 2006 esperan por una obra de gas que ya pagaron dos veces sin que se concluya.
“En definitiva tenemos una municipalidad ausente, salvo que alguien opine lo contrario”, concluyó Salvaresa, y el resto de los presentes guardó silencio.
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