Vecinos del límite de dos barrios piden un muro de contención

Vecinos del límite de dos barrios piden un muro de contención
Un paredón de tierra de unos 3 metros de alto y unos 80 metros de largo que se está desmoronando, representa una preocupación mayúscula para los vecinos de Kaikén y Cospi, que ante la falta de respuestas aseguran no sentirse parte de ningún barrio, ya que en esa cuadra se divide la jurisdicción del Máximo Abásolo y San Cayetano.

Se sienten ajenos a los dos barrios, inmersos en la frontera simbólica que delimita la jurisdicción perteneciente al Máximo Abásolo y San Cayetano. Por esa razón y ante la ausencia de respuestas, los vecinos de la cuadra que une las calles Kaikén y Cospi decidieron reunirse el jueves para pedir por la construcción de un muro de contención y la pavimentación del sector.

Diario Patagónico llegó hasta el lugar donde los vecinos se reunieron luego de realizar el pedido ante las autoridades municipales. “La calle está en mal estado, el muro año tras año se viene derrumbando y acá no pasa una máquina. No hay cordón cuneta, entonces el muro de contención es una necesidad porque acá no se puede caminar en el invierno. Esta calle es la peor que hay por acá, hace falta si o si el muro de contención”, sostuvo Miguel Fonseca, un vecino que reside sobre la calle Cospi desde hace 8 años.

El pedido se realizó hace un mes, a través de una carta emitida al subsecretario de Obras Públicas, Maximiliano López, quien ese día se iba a reunir con los vecinos. Del mismo modo los habitantes de la cuadra intentaron hacer el pedido a través de la herramienta municipal del Presupuesto Participativo. Sin embargo, se les comunicó que el presupuesto para la obra se excede a lo que puede financiar ese método de acción municipal.

Alrededor de 80 metros de extensión tiene el muro de tierra de más de tres metros de altura y que divide a los barrios Máximo Abásolo y San Cayetano. “No sabemos a qué lado pertenecemos, estamos en el medio y al final no sabemos dónde estamos”, manifestó Fonseca.

Según indican los mapas de Comodoro Rivadavia, la zona pertenece al barrio Máximo Abásolo ya que a esa altura de la avenida Polonia, las últimas dos manzanas del lado norte pertenecen a la jurisdicción del barrio que preside Roberto Varela.

“Acá cobran asfalto, limpieza, pero esta calle es un asco. No tenemos cordón cuneta pero todos los impuestos están al día”, reclamó Miriam Vera.

Mientras, Gloria Soto pidió una rápida solución debido a su vivienda es la principal afectada en cada lluvia que se produce.

“El agua se viene de la extensión del Abásolo y yo soy la mayor perjudicada porque todo el agua cae en el galpón donde yo vivo, se me inunda todo y nadie se hace cargo de nada”, señaló.

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