Los vecinos lloraron frente a la comisaría de Yerba Buena

Los vecinos lloraron frente a la comisaría de Yerba Buena
Suplicaron a las autoridades policiales que les garanticen mayor seguridad en el municipio.
Jimena Peñalva llora. Lo hace ante todos. Y todos son unas 150 personas al menos, que, por unos instantes, hacen silencio. Hace 10 días -cuenta Jimena- estaba en su casa, situada en Santo Domingo al 800, con su hija de cinco años. Entraron, le pusieron una pistola en la cabeza, robaron y se fueron. Anoche, a las 21 y frente a la Comisaría de Yerba Buena se congregó un grupo de vecinos en lo que han dado a llamar el 21N: una movilización en reclamo de seguridad, que se prolongó durante dos horas, más o menos. Así como Jimena, muchos otros, a los gritos, les enrostraron a Mario Núñez y a Carlos Carrillo, jefe de la Zona II de la Unidad Regional Norte y jefe de la comisaría, respectivamente, los hechos delictivos de los que fueron víctimas o han oido hablar. Los comisarios recibieron a los ciudadanos, e intentaron calmar sus ánimos al dialogar con ellos.

Pero el encuentro fue un coro de voces. Una señora dijo que en los últimos meses ha habido una "explosión de asaltos". Otra mujer opinó que la zona donde vive Jimena "está liberada". Un muchacho que juega al rugby pidió respuestas sobre un barrio, conocido como Ciudad Oculta. El director de un colegio señaló que en el sistema de emergencias 911 no atiende nadie. Otro manifestante apuntó que dos autos y 12 caballos (en referencia a la adquisición anunciada por el intendente Daniel Toledo para la Policía) "es una burla".

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