Existe en el barrio Los Inmigrantes una cuadra muy deteriorada en varios aspectos. Se trata de la calle Lamadrid que en su extensión de avenida Colón hasta Aguirre presenta varias falencias.
Al frente de su vivienda hay un baldío repleto de yuyos, si bien está cercado con alambres, muchos encontraron espacios para entrar y consumir drogas.
Al parecer la trayectoria no ayuda al progreso, y Rosa expresó su descontento por “el olvido” de la zona y la necesidad de que se realicen tareas de limpieza, pavimentación de la calle y controles policiales.
Indignado, el marido de Rosa, Roberto Rojas se sumó a los reclamos y expresó que “hay jóvenes y chicos, la mayoría de doce y trece años que se drogan en República de Lituania y Lamadrid, donde hay una especie de paredón”, indicó.
Finalmente, los vecinos señalaron que los espacios baldíos poseen dueños, pero ninguno se hace cargo. La falta de limpieza en ellos deriva en la aparición de distintos tipos de alimañas que sorprenden continuamente a los vecinos.
Piden agua corriente y gas natural
Algunos de los vecinos, cuyas viviendas se encuentran sobre calle Lamadrid, afirman que no poseen agua corriente ni gas natural.
Para el primero de los servicios señalaron que suelen pagar las “boletas” correspondientes, pero aún así el flujo de agua es tan escaso que deben pedir a otros vecinos.
En el caso del gas natural, comentaron que han solicitado la instalación del servicio, haciéndose cargo de los gastos, pero aún no han recibido respuesta.
Roberto Rojas comentó que esta situación la viven unas nueve familias incluida la suya. “Aquí somos pocos y estamos olvidados” lo cual lamentó mucho, ya que “la mayoría son chicos que estudian o trabajan”.
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