Alejandra Rubianes, comerciante de la ex terminal de ómnibus, manifestó que a raíz de las obras que se están llevando adelante en ese espacio generaron una invasión de “roedores gigantes, palomas y murciélagos” en el barrio. “Empezó la demolición y se produjo una plaga importante que ahora afecta de manera considerable a los vecinos de la zona”, dijo.
Además, Rubianes aclaro que “nunca se realizó ningún tipo de control por parte del municipio sobre las obras”, especificó que “se llegó a este punto porque la vieja terminal estuvo a la deriva durante tres años” y dejó claro que “los vecinos de este zona nunca le importamos al Municipio, hasta tal punto que no tenemos ni siquiera luz en la vía pública ni presencia policial”.
“Hablar con la municipalidad es una tarea larga y todas las propuestas que intentamos llevarle siempre se estiran y con la excusa de proponer una instancia de diálogo todo queda en la nada. Esto genera graves problemas con los vecinos y con los comerciantes, ya que algunos decidieron cerrar sus puertas, incluso con el sector hotelero, dado que ese sector ya no es atractivo para nadie en las condiciones en las que está y mucho menos para un turista”, señaló.
Por su parte, Conrado Murdoca, jefe de la División de Control de Plagas Municipal, expresó que a partir de mañana se van a realizar en esa zona los trabajos para controlar las plagas que denuncian los vecinos.
Además, aclaró que ese mismo trabajo se realizó hace tres meses, pero dejó claro que si es necesario se va a realizar las veces que haga falta. “Lo importante es que los comerciantes respeten la ordenanza vigente para dejar trabajar sin problemas a los trabajadores del Control de Plagas”, concluyó.
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