VECINOS CORTARON LA RUTA 3 Y HUBO MANIFESTACIONES EN EL MUNICIPIO POR LA FALTA DE AGUA

Casi 500 personas protestaron este lunes en distintos puntos de Comodoro Rivadavia, exigiendo el urgente abastecimiento de agua potable.

 

A las 15 interrumpieron el tránsito por el Camino del Centenario y cuatro horas más tarde hubo una masiva concentración en las puertas de la Municipalidad que derivó en el corte de ruta en el acceso al centro por la Ruta 3 durante dos horas y media. En tanto, y casi 80 horas después de que comenzara el corte, este lunes por la noche comenzaba a normalizarse el suministro del servicio.

 

La bronca e indignación generalizada por la falta de agua se reflejó en distintas manifestaciones espontáneas y cortes de ruta que protagonizaron cientos de vecinos de los distintos barrios de Comodoro Rivadavia. El principal –y que tuvo lugar entre las 20 y 22:30- era el que tenía lugar en el ingreso y egreso al centro por la zona norte, obligando a utilizar el camino Roque González.

En distintos grupos y horarios comenzaron los reclamos por la falta del recurso en los barrios Balcón del Paraíso, Kilómetro 14 y en la zona céntrica. Los primeros en manifestar su fastidio por la falta del servicio fueron los vecinos que residen a la vera del Camino del Centenario.

Con quema de cubiertas, un reducido grupo impidió a partir de las 15 la circulación de los vehículos que a diario utilizan esa ruta alternativa que une la zona norte con La Loma. El mismo se extendió hasta pasadas las 21.

Allí, hubo denuncias de automovilistas que aseguraron haber sido apedreados por los manifestantes y hasta una unidad de los bomberos no quiso concurrir al lugar para apagar un container que fue incendiado en forma intencional.

Una hora más tarde, en el cruce de las rutas 3 y 39 una decena de vecinos de Kilómetro 14 se concentraron para manifestar su indignación. Gladys Obregón indicó a Diario Patagónico: “sentimos mucha bronca; padecemos por esta situación. Pagamos el servicio y ni siquiera nos hacen un descuento. Estamos abandonados en la zona norte. Es una vergüenza lo que hacen con nosotros”.

MANIFESTACIÓN FRENTE AL MUNICIPIO

El reclamo más ruidoso e importante se desarrolló a partir de las 19 en las calles céntricas, donde muchas familias se autoconvocaron por las redes sociales. El punto de encuentro fue la Municipalidad, fuertemente custodiada por la policía.

Muchas personas concurrieron con botellas de plástico vacías para hacerse escuchar y como un elemento simbólico de la situación padecida. Tras marchar por algunas calles, los manifestantes decidieron cortar por varios minutos las calles San Martin y Güemes.

Con cánticos de “queremos agua” y “el pueblo unido jamás será vencido” los manifestantes recibieron el apoyo de los automovilistas, expresado con sus bocinas. Además, hubo quienes utilizaron aerosoles para estampar sobre el asfalto frases como “basta de mentiras”.

RUTA CORTADA

Los manifestantes se dirigieron luego hasta el acceso norte al centro de la ciudad, donde interrumpieron la circulación vehicular y de transportes de pasajeros y de carga. Más de 250 personas, en su mayoría mujeres con niños, exigían la presencia del intendente Néstor Di Pierro para levantar la protesta.

En la mayoría de los casos los manifestantes, que resaltaban que no pertenecían a ningún partido político, graficaron que desde el jueves no tenían agua en sus casas y que se había vuelto caótica su situación. Una vecina del centro señaló a este diario que tuvo que gastar en el supermercado $400 en agua.

El corte principal sobre la ruta en el ingreso y egreso del casco céntrico provocó el enojo de muchos conductores. En tanto, los pasajeros de los colectivos urbanos siguieron su rumbo a pie. El jefe de la Seccional Primera, Alejandro Pulley, se presentó en el lugar acompañado por el titular del área de Operaciones de la Unidad Regional, Miguel Gómez.

Los comisarios les pidieron a los manifestantes que levantaran el corte para que no hubiera inconvenientes con la gente que regresaba a sus viviendas, pero los presentes se negaron a irse hasta que concurriera algún funcionario político. Finalmente, lo harían, a las 22:30, amenazando con medidas más extremas.

CASI 80 HORAS SIN AGUA

Escuelas, centros sanitarios, reparticiones públicas, bancos y comercios, entre otras instituciones, debieron suspender sus actividades a raíz de las casi 80 horas sin suministro de agua potable. Hasta anoche, los sanatorios y hospitales eran los únicos puntos de la ciudad con el abastecimiento garantizado.

Sin agua desde las 17 del viernes, los comodorenses terminaron de colapsar el domingo a la mañana cuando comprobaron que el prometido recurso, que supuestamente estaría disponible desde la madrugada de ese día, no había llegado aún.

El corte ya había tomado por sorpresa a quienes viven en el centro, dado que el anuncio inicial del corte no los afectaba, aunque sobre la tarde del sábado era concreto también allí. Claro que los barrios restantes no habían tenido ventaja con el aviso: se suponía que el recurso faltaría desde la medianoche del viernes, pero no hubo tiempo de tomar recaudos cuando la restricción se hizo sentir desde las 17:30, casi siete horas antes de lo previsto, con el argumento de un desperfecto eléctrico

Con este cuadro condimentando el humor de una población que no se acostumbra -y mucho menos se resigna-, el termómetro marcó 28 grados el domingo, aunque también hubo que abstenerse de ir a la playa dada la imposibilidad de la ducha posterior, y las cosas no mejoraron para el que partió en busca de un rato de ocio a otros rumbos: “cerrado por falta de agua” fue una constante en las vidrieras de confiterías y restaurantes, y los que brindaban atención al público, advertían que no había acceso a los sanitarios.

Aunque los supermercados tenían stock, a esa hora ya era difícil conseguir agua mineral en kioscos, que las disponían a un “renovado” valor de 15 pesos por botella de litro y medio, y acusaban desabastecimiento de los botellones de cinco litros, a un precio más conveniente de entre 25 y 30 pesos, según la marca. “No quedó nada”, afirmaban los kiosqueros, cuando no optaron directamente por colgar el cartel en las heladeras, para que nadie más buscara en vano.

LUNES SECO

La esperanza de abrir la canilla ayer y que brotara agua no se había agotado a pesar de conocer ya los detalles y los porqués de la falta de agua, pero tampoco fue, y la mañana encontró al sistema público con una falta de previsión evidente. Las cadenas de llamados a las escuelas se iniciaron temprano, aunque muchos que habían llevado a los chicos al colegio debieron retornar a buscarlos. Es que a primera hora se barajaba la posibilidad de dictar clases, aunque luego llegó la circular del Ministerio de Educación suspendiendo las actividades en todos los establecimientos.

El Registro Civil Oeste, la AFIP y algunos bancos, fueron otras reparticiones que cerraron sus puertas sin previo aviso a consecuencia de la falta de agua, como también debieron hacerlo clubes, gimnasios y centros de actividades en general, incluidas algunas vecinales donde se dictan talleres.

En lo que al comercio respecta, desde la Cámara se informó que ayer un 20% de los locales decidieron no abrir sus puertas ante la imposibilidad de higiene personal para quien debe atender al público, mientras que el porcentaje se elevó al 50% en el rubro gastronómico.

SALUD, ABASTECIDA

La falta en sanatorios y hospitales era tema de preocupación ya desde la noche del domingo, a lo que la respuesta llegó ayer por la mañana. “Están aseguradas las prestaciones para la población de Comodoro, que ante este conflicto generado por el personal de la Cooperativa se puede quedar tranquila que Salud está en condiciones de brindar la atención que requiere”, indicó el subsecretario de Gestión Institucional, Ricardo Gioielli, en una conferencia de prensa brindada en la Casa de Gobierno.

Fue en ese contexto que se confirmó que estaba asegurada la provisión -que ya faltaba desde hacía 12 horas- de agua potable y mineral en los hospitales Regional y Alvear de Comodoro Rivadavia, a través del suministro brindado por la Municipalidad.

La dotación con cisternas abarcó también a los centros de internación del sector privado.

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