Son voluntarios que se acercan a colaborar en forma espontánea, en distintos puntos de la Ciudad, a diez días del temporal
Uno de tantos ejemplos de ayuda desinteresada se puede encontrar en las puertas de la Catedral. Allí, si bien los primeros días había ONGs que se ocupaban de organizar la recepción y entrega de víveres, hoy quedó un grupo de voluntarios.
“Nos organizamos entre nosotros”, contó el joven Hernán Calvo. Cerca de él había otro joven con una remera de la Cruz Roja. “Cuando terminó el operativo (de esa organización) en 7 y 523, me vine para acá; todavía queda mucho por hacer”, señaló.
Detrás de ellos, dos chicos con chombas que llevaban la inscripción “Guardavidas”. “Vinieron por su cuenta”, aclaró Hernán.
Así, este grupo de jóvenes decidió seguir trabajando y atendiendo, cada día, a cientos de personas que se acercan en busca de alimentos, ropa, colchones
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