Aquellos que han sido víctimas de robos en sus domicilios optan por colocar este sistema con el objetivo de disuadir a los ladrones.
A pesar de que los cercos eléctricos han sido desde siempre una herramienta usada en los campos para evitar que el ganado escape, hoy es la misma técnica por la que optan los santafesinos que han sido víctimas de robos en sus viviendas.
Estos pueden observarse en los tapiales de las viviendas acompañadas de un cartel de advertencia y una serie de alambres que son los que poseen la capacidad de generar una pequeña descarga en caso de que alguien quiera trepar por el mismo. En barrio Guadalupe, uno de los vecinos que decidió adquirir este sistema dialogó con Diario UNO sobre las razones que lo llevaron a tomar esta determinación.
A pesar de contar con el sistema de alarma convencional, este hombre se vio obligado a instalar el cerco eléctrico como consecuencia de un robo que sufrió hace más de un año. Los ladrones ingresaron a su patio mientras él se encontraba en su casa. “Me llevaron todas las herramientas que tenía”, afirmó.
La única solución que este hombre encontró fue instalar el cerco. “No encuentro otra, porque nadie me respalda”, sostuvo el hombre que hace 22 años vive en el barrio.
A una cuadra de distancia se puede observar el cartel en otra vivienda. En este caso, dos vecinos decidieron instalar el sistema en un espacio común que tiene salida a ambos patios ya que habían sufrido el ingreso a sus viviendas por este lugar.
Desde hace dos años no han detectado ningún tipo de intromisión a sus hogares que, además, cuentan con el sistema de alarma convencional.
“A mí me dejaron de entrar y a mi vecino también. Desde ese punto de vista, solucionó un tema que es puntual”, confirmó el vecino, quien señaló el hecho que hace una semana se instaló el servicio de alarma comunitaria por la cantidad de robos al boleo y en moto que tuvieron lugar en la zona.
Carlos Cipolatti, socio director de una empresa radicada en la localidad de Sunchales dedicada a la fabricación y comercialización de cercos rurales y perimetrales, dialogó con Diario UNO sobre cuáles son los motivos que lleva a la gente a instalar este equipamiento en sus viviendas. “Todo lo que sea inseguridad lleva a que la gente tome más recaudos y otro tipo de protecciones, aparte de las normales. Hoy se han inclinado a poner cercos electrificados para que los ladrones no ingresen”, confirmó el empresario. Y aclaró que, a diferencia de las alarmas, los cercos son una protección especial, ya que impiden que los amigos de lo ajeno ingresen al domicilio, mientras que las alarmas comunes se accionan cuando el ladrón ya está dentro de la vivienda.
A nivel instalación, no hay una legislación que prohíba o permita la instalación de estos equipos y en la actualidad se rigen por medio de legislaciones internacionales (IEC 60335-2-76), la cual brinda todas las pautas para instalar cercos perimetrales.
En relación al crecimiento de la demanda, Cipolatti aseguró que esta ha crecido exponencialmente desde 1999. La empresa que también tiene sede en Brasil logró evidenciar el aumento comparando los niveles de producción. Mientras que en el país vecino la productividad se mantuvo, fue aumentando en los últimos cinco años registrando un incremento que alcanza el ciento por ciento al año.
“El crecimiento es increíble, tuvimos que cambiar los parámetros de producción. Nosotros nos destacamos por los cercos rurales, pero nos está ganando la demanda de cercos perimetrales”, dijo el empresario.
Este aseguró que esta herramienta es una buena barrera física y un buen disuasivo, porque al verlo los ladrones optan por no entrar. Y recalcó que el cerco eléctrico no mata. “Da una buena patada y genera un shock, pero no le hace daño al cuerpo humano, solo una descarga eléctrica a contraste”, detalló Cipolatti. Estos equipos no son de venta directa al público y se comercializan por medio de instaladores capacitados. Se recomienda usar equipos certificados por Iram, los cuales son seguros al riesgo eléctrico
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