Vecinos de La Celeste reclaman ampliaciones en los servicios y atención urgente a la inseguridad

Los residentes del lugar denuncian que hay numerosos hechos delictivos, por lo que piden respuestas de las autoridades. Por otra parte, las obras de extensión de las redes de agua y cloaca aún resultan insuficientes. El gas natural y el asfalto también son deficitarios en esta zona.
Ante la requisitoria de DEMOCRACIA para recorrer el vecindario y dialogar con sus habitantes, la primera reacción de la mayoría de los residentes del barrio La Celeste frente al cronista de este diario fue la de remarcar los padecimientos por la inseguridad que viven día a día en este sector de la ciudad.

“Tenemos que estar todo el día encerrados”, resume un vecino que se lamenta porque varios integrantes de su familia fueron víctimas de robos en diferentes oportunidades.

Olga, que vive en esta zona desde hace 14 años, señala que “por suerte a mí no me pasó nunca nada, pero suceden algunos hechos, anoche robaron en la otra cuadra, hace un tiempo a mi hija le arrancaron la cartera cuando iba a trabajar, estas cosas se ven bastante seguido”.

“Los que viven en aquella esquina -agrega otra mujer- salen todos los días en televisión, porque son hermanos que se sabe que cometen delitos, y uno que lo sabe no puede hacer nada”.

Los vecinos aseguran que uno de los aspectos más preocupantes es que muchos de los robos que suceden por estos lares serían protagonizados por gente del propio barrio.

En tanto, las personas consultadas reconocen que los móviles policiales realizan recorridas por el lugar, aunque está presente la sensación de que esto no es suficiente. “Hay patrullajes, pero evidentemente no alcanzan”, finaliza una señora que reside en el lugar desde 1995.

El barrio

La Celeste está delimitado por la calle Juez Payán al noroeste, la calle Chile al noreste, la avenida Pastor Bauman al sudoeste y las vías del ferrocarril al sudeste.

Su superficie supera las 40 hectáreas y dentro de sus calles se encuentran instituciones como la capilla de la Medalla Milagrosa, la Escuela N° 21 “Intendente de la Sota”, el Jardín de Infantes N° 915 “Paula Albarracín” y la sede de la Sociedad de Fomento, ubicada en Intendente de la Sota 675.

Años atrás era una zona no tan ocupada, pero en el último lustro se convirtió en un vecindario populoso.

De acuerdo al relato de los vecinos, esta zona ha sufrido un importante incremento poblacional, lo que trajo como consecuencia que el promedio de edad de sus habitantes haya bajado considerablemente.

“Se vinieron a vivir muchas familias jóvenes”, destaca un comerciante.

Servicios

Este crecimiento urbanístico trajo aparejado un déficit en la infraestructura y los servicios básicos los cuales no alcanzan a cubrir las necesidades de este sector.

Es que más allá del tema de la inseguridad, en el reclamo de los vecinos, también se destaca la deficiencia en cuanto a estas prestaciones, muchas de las cuales no llegan a la totalidad del barrio.

En principio, desde el Municipio se están llevando a cabo obras de extensión de las redes de agua corriente y cloacas, dado que una porción importante de este sector de la ciudad no cuenta con estos servicios.

De hecho, varios vecinos se quejan porque los pozos ciegos “no dan abasto” y no sólo resulta un engorro tener que llamar al atmosférico regularmente, sino que además resulta riesgoso en términos de salud.

Por otra parte, el gas natural tampoco cubre la totalidad de La Celeste, pero como se sabe, para que se pueda extender la red será necesaria la construcción de la tercera planta de rebaje.

En cuanto al alumbrado público, varios moradores del lugar protestan porque algunas luminarias no funcionan, lo que hace muy peligrosas algunas zonas. “Hay lugares que son verdaderas bocas de lobos”, grafica una joven.

Calles

Un capítulo aparte merece la situación de las calles. Allí, las únicas asfaltadas son Intendente de la Sota y algunas cuadras de Arquímedes. También hay mejorado y cordón cuneta sobre Pastor Bauman.

El resto de las arterias son de tierra y muchas de ellas se encuentran en un estado de deterioro muy acentuado.

Un caso curioso sucede con la calle Chile, que es de tierra, pero de acuerdo a lo que relatan los vecinos, en Catastro figura asfaltada. Angélica, una vecina que vive sobre esta arteria, cuenta que se hicieron pedidos al municipio para que hagan, al menos, el cordón cuneta, “pero no lo pueden hacer porque figura asfaltado”, dice con una mezcla de risa y bronca, por lo tragicómico de la situación.

Pero además, aseguran que en esta misma calle, que se encuentra bastante más abajo que el nivel de la vereda, “la máquina viene a hacer arreglos y nos está ‘comiendo’ más y más la calle, por eso se ve que está cada vez más abajo”.

Con ironía, Angélica agrega: “Cuando vino el Intendente nosotros le pedimos que nos pongan un ascensor para poder pasar de la vereda a la calle”.

En tanto, vecinos de otras arterias, también de tierra, se lamentan por la situación que deben padecer de acuerdo a las condiciones climáticas.

“Cuando llueve esto es un barrial -señala enérgicamente un hombre- y a veces los taxis no quieren entrar por acá. Nos dejan sobre Intendente de la Sota, que está asfaltada”.

Más cuestiones a resolver

Precisamente Intendente de la Sota, en los últimos años ha adquirido un notable desarrollo comercial y tal vez sea ése uno de los motivos por los cuales el tránsito en esta avenida es un tema preocupante para los habitantes del lugar.

“Todo el mundo anda como loco, nadie respeta nada, ni los autos ni las motos, hay veces que esto parece una pista de carreras”, afirma un comerciante, mientras otro añade que “se hicieron lomos de burro y pareciera que no sirven de nada”.

Otro asunto que resulta alarmante es el estado de varios terrenos baldíos que se ven descuidados y faltos de mantenimiento.

Según se puede advertir a simple vista, hay lotes que son “verdaderos pastizales”, como los definen los vecinos, en donde se han visto arañas y roedores de grandes proporciones, lo que resulta un peligro latente en términos de higiene y salubridad.

Comentá la nota