Con palas y mangueras, decenas de espacios verdes en Neuquén capital son mantenidos por la propia comunidad. El miedo a las usurpaciones y la desidia de los basurales son las causas.
Espacios verdes abandonados, terrenos que corren el riesgo de ser usurpados, pequeños pedazos de tierra que los vecinos cuidan para que otros no tiren basura. Hoy, y en algunos casos desde hace años en la ciudad, muchos vecinos son los encargados de mantener los espacios verdes de los barrios en que viven.
La situación se repite en casi toda la capital, las historias son distintas pero todas terminan en lo mismo: habitantes de los distintos barrios cortando el pasto, plantando árboles, regando, limpiando y hasta colocando algún arco de fútbol para que jueguen los chicos de la zona.
Las formas que encuentran para intervenir en los espacios son diversas, y lo que los motiva por lo general es evitar el abandono. Uno de los barrios que tiene algunos espacios bajo el cuidado vecinal es Río Grande, en San Luis y Domene. “Es un espacio verde con reserva fiscal. La vecinal puso la luz, manguera para riego, compramos el motor, todo con plata de la vecinal. Los vecinos se encargan cortar el pasto pero sobre todo regar los árboles que fueron plantados en 1990”, explicó el presidente Oscar Verolin, quien también contó que para la plaza Los Maitenes, ubicada en Leguizamón y Puente Durán, se consiguió, después de mucho tiempo de cuidado vecinal, un abuelo placero; pero igual los vecinos lo ayudan a mantener el lugar. “Tiene riego pero no funciona, así que se riega con mangueras. También sembramos, si es necesario, algún pedacito.
Por ejemplo, en Bardas Soleadas, una plaza ubicada en Arabarco al fondo, un señor se encargó de cuidarla por un largo tiempo y, cuando falleció, su mujer continuó con el trabajo. Para más facilidad, la vecinal del barrio compró un tanque de agua, porque al ser un espacio usado a diario se buscó la manera que el riego no sea tan complicado.
Algunos espacios tienen mucha historia. En el barrio 14 de Octubre hace 18 años que los vecinos se encargan de cuidar un espacio que actualmente es un gran lugar verde con seis mil metros cuadrados parquizados.
“Empezamos en 1985 en la calle Abelli al fondo, compramos la tierra, las semillas, los árboles. Tenemos de todo, tilos, pinos, maitenes. Lo cuidamos nosotros, lo regamos con manguera, corto el pasto yo. Si tenemos que sembrar, ponemos plata de nuestro bolsillo. El año pasado a fin de año gasté mil pesos para parquizar”, dijo Germán Ceballos, quien contó que la idea surgió hace 18 años para protegerse del viento, ya que sin árboles en aquella época volaba mucha tierra. Agregó que se trata de un sobrante de la Cooperativa 14 de Octubre y que durante años se intentó que pasara a espacios verdes del municipio pero nunca se logró.
Evitar basurales
Uno de los principales motivos que lleva a la gente a realizar esta actividad es evitar que otros vecinos lo conviertan en un basural. “Hace tres años, casi cuatro, estábamos cansados que la misma gente del barrio tirara basura. Sobre todo arrojaban desechos de poda, lo que generaba que se junten ratas, bichos. Después pedimos al municipio que colabore, vino, lo limpió y nosotros lo que hacemos es mantenerlo. Sembramos césped y lo regamos. Gastamos entre 400 y 500 pesos por mes con un vecino para que un jardinero nos mantenga el lugar”, contó Alejandro Lillo, vecino de la calle Formosa quien agregó que de vez en cuando le roban los sapitos y las mangueras que ellos mismos ponen para el riego y aclaró que el terreno en cuestión es un espacio privado.
En otro extremo de la ciudad también pasa lo mismo en el barrio Belgrano, vecinos se hacen cargo de una espacio en Winter y Lamarque. Allí riegan, cortan el pasto, sacan los yuyos para que la gente pueda usarlos. También en Linares y Amaranto Suárez, la cuidan un poco para que no se llene de yuyos, contó el presidente de la vecinal, Roberto Pozo.
En Bouquet Roldán, su presidente Heriberto Castillo contó que hay vecinos que mantienen y parquizan el frente de la calle 12 Septiembre para evitar el arrojo de basura.
En el barrio Huiliches, también previenen usurpaciones, como en la calle Belgrano, donde decidieron forestarlo. Si bien el lugar tenía juegos los vecinos los pintaron, plantaron árboles y armaron una cancha de fútbol.
En Melipal hay historias parecidas: “En Maronese le pagan a una señora para que la cuide. Esta plaza tiene una larga historia; cuando se sacaron las luces de la multitrocha se llevaron ahí. Después con ayuda de la vecinal se hizo el riego para esto”, contó Marta Fuentes, presidenta de la vecinal.
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