Vecinos del sur se cansaron de los robos

Vecinos del sur se cansaron de los robos
“La Policía nos abandonó”, aseguran. Analizan la posibilidad de instalar garitas y guardias particulares. Pero entienden que eso cuesta plata, y tampoco es garantía. Se multiplican los asaltos y arrebatos en la zona del Hospital Privado y de Clínica Vélez Sársfield.

Pocas veces hubo tanta gente en una asamblea del Centro Vecinal de Parque Vélez Sársfield. La semana pasada, la sede de calle Naciones Unidas se vio desbordada por vecinos que han sido asaltados, en su casa o en la calle. Si antes las vivencias de este tipo eran dispersas, ahora todos tienen hasta dos o tres casos para contar.

Aunque la convocatoria partió de ese centro vecinal, nu­merosos residentes de los barrios Colinas y Altos de Vélez Sársfield, y también de Bella Vista, concurrieron espontáneamente, aquejados por sufrir el mismo flagelo (mirá el gráfico).

En los últimos 50 días, el miedo ha vuelto a instalarse 
en los alrededores del Hospital Privado y la Clínica Vélez Sárs­field. Se trata de una zona residencial, donde viven alrededor de 1.500 familias de clase media, cuyos integrantes trabajan, estudian o están jubilados.

Para los asistentes a la concurrida reunión, “la sucesión de delitos coincide con la absoluta falta de presencia policial”. Razón por la cual “habrá que buscar con urgencia alguna ­alternativa privada de segu­ridad”.

Ánimos caldeados. Los hechos suceden a cualquier hora (“pero incluso más de día, que de noche”), con métodos cada vez más violentos. “Ahora, primero te pegan y después te sacan el bolso”, aseguró una podóloga a domicilio.

En cuanto a los delincuentes que atacan con la modalidad conocida como los “rompepuertas”, se han hecho la costumbre “de entrar a las patadas y tomar una criatura de rehén, para asegurarse que les demos lo que a menudo no hay”, relató un vecino del sector colindante con Cáceres y Bella Vista.

Tanto la dirigencia vecinal como un grupo de comerciantes admitieron que las autoridades de las seccionales 10ª y 20ª, “no atienden”.

Llegado este punto, y con los ánimos ya caldeados, varias voces se alzaron pidiendo “no esperar más nada de la Policía”. Por ello, decidieron la conformación de una subcomisión de seguridad, que se encargará de rastrear modalidades y presupuestos de sistemas de vigilancia particular.

“Tenemos que chequear experiencias de otros barrios, ­incluso los cerrados; localizar prestatarios confiables, y estudiar los presupuestos”, propuso un vecino.

A grandes rasgos, el proyecto consiste en colocar garitas en puntos estratégicos y que los guardias hagan rondas de continuo, con aviso telefónico para acompañamiento personalizado del vecino que entra o sale con el auto de su domicilio.

No es tan fácil. Aunque la moción a favor de los guardias privados tuvo la (resignada) aprobación inicial de la mayoría, no faltó quienes expusieron sus reservas. “¿Saben cuánto nos va a salir? ¿Quién lo va a pagar? ¿Todos… o abundarán los ‘distraídos’?”, inquirió el empleado de un centro de investigaciones médicas.

Luego acotó que “uno de esos guardias, contratado con todas las de la ley, sale 120 mil pesos por año”. La cifra dejó mudos a unos cuantos, ya que su multiplicación demandará un prorrateo importante.

El aspecto económico no es el único a tener en cuenta. De los testimonios escuchados en la reunión, surge que la segu­ridad paga tiene sus bemoles. No hay “garantía” de resultados e, incluso, pueden aparecer “sorpresas” desagradables.

Ocupación de terrenos. Los pasos a seguir se evaluarán en otro encuentro previsto para esta noche, a partir de las 20, en avenida Naciones Unidas 452.

El presidente del Centro Vecinal, Mario Livi, se mostró optimista con respecto “a la asistencia de la cúpula policial, e incluso de algún concejal” al encuentro.

Se espera que vayan, para escuchar lo que, una vez más, los vecinos tienen para decir.

El problema dista de ser nuevo, va en aumento, y el reclamo es el mismo: sigue sin haber continuidad en las intervenciones de las fuerzas del orden. “¿Cuántas veces les hemos presentado, un mapa mostrando los puntos que hay que controlar?”, resumió un vecinalista.

Hubo una época en que se pagaron motos, para ser manejadas por uniformados, pero las tuvieron que suspender “porque la Policía no cumplía con su parte”, agregó un vecino. Tampoco se aprecia una acción comunal que impida los “asentamientos” en zonas peligrosas. “Un grupito anduvo pidiendo presupuesto a una pala mecánica, para abrirse un nuevo ‘loteo’”, constató un vecino de la Avenida Central, entre Elpidio González y la Cañada.

Hoy, nueva asamblea. Para esta noche está prevista una nueva asamblea en Parque Vélez Sársfield. Las alternativas para contratar seguridad privada serán evaluadas hoy, a las 20, en ave­nida Naciones Unidas 452.

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