Vecinos del barrio San Nicolás se acercaron a El Eco Multimedios para denunciar las problemáticas que están viviendo desde hace años. Robos, falta de iluminación y de localización, son algunas de las cuestionas con las que luchan para no quedar en un espacio olvidado de la ciudad.
En primera medida, los vecinos manifestaron su preocupación por los robos reiterados, por lo que se juntaron entre los propietarios de todas las casas para denunciarlo y tratar de ayudarse entre ellos. Sin embargo, éste no el único problema que sufren día tras día sino que no cuentan con iluminación en las calles las cuales además están muy deterioradas; no tienen servicios más que luz; tienen un acceso muy complicado para las ambulancias, la policía y los bomberos; no cuentan con recolección de residuos y, para completar el panorama, las calles del barrio no figuran en los mapas de Tandil.
Aislados de todo
“El problema de base es que ni siquiera figuramos y es un lugar donde cada vez se están construyendo más casas, viven más personas pero todavía no aparecen los nombres en el mapa, ni tampoco el cartel de las calles”, agregó Patricia González.
Al no aparecer en el mapa, el barrio San Nicolás acarrea distintas complicaciones que reclaman desde hace tiempo y que por el momento no recibieron respuesta alguna. Tal es el caso de la problemática con la basura ya que al no pasar la recolección de residuos, deben llevarla a alguna de las dos salidas ya sea hasta la ruta 30 o a la calle Jujuy.
Lo mismo sucede cuando tienen alguna emergencia y deben ingresar las ambulancias, la policía o los bomberos; así como también con la persona que los provee de las garrafas. “Tenemos que salir a buscarlos hasta Juan B. Justo porque no conocen el lugar y no saben llegar pero eso en una noche de lluvia es imposible; entonces no solo estamos aislados de servicios públicos sino también ante una emergencia”, resaltó Leonardo Valiñas.
Otro de los reclamos por los que se quejan los vecinos, es del deplorable estado de Juan B. Justo, siendo éste el único acceso directo al centro. “La obra que hicieron no tiene banquinas, le pusieron conos en el medio que son trampas mortales para los que andan en bicicleta, transportan camiones cuando no está permitido que circule tránsito pesado y rompen toda la calle”, destacó Valiñas.
Además, agregó que hay sólo dos cuadras de ingreso al barrio ya que todas las otras calles nunca se terminaron de abrir porque Los Horneros les sacaron las tierras al Municipio y éste no las rellena.
Sin embargo, un grave hecho que denuncian los habitantes del barrio San Nicolás es que figuraban en el censo del 2010 pero ningún personal fue a sus casas a corroborar si eran ellos y las direcciones de sus viviendas.
Reclamos sucesivos
Ante tantas complicaciones que vienen sufriendo desde hace algunos años, otra de las vecinas Patricia Mackenzie destacó que ya han realizado distintos reclamos y no obtuvieron ninguna respuesta. “En seis años que vivo acá, presenté cinco notas y no tuvimos respuestas. Sólo pasan la máquina para tratar de solucionar el estado de las calles pero sin una solución definitiva”, advirtió Mackenzie.
Sin embargo, los vecinos no se resignan y continúan peleando para la solución de los problemas; por lo que redactaron una nota firmada por todos en la que explican los reclamos. La carta será presentada en la mesa de entradas de la Municipalidad así como también se la harán llegar al intendente Miguel Lunghi.
“Ya nos cansamos de que nadie nos dé una solución ni que colabore con nada, son muchos años de reclamos”, esbozaron los vecinos. U
SECUNDARIA
“Esta situación en algún
momento va a terminar mal”
Ante la frustración de la falta de respuestas, los vecinos continúan pidiendo que alguien de la policía se acerque pero “no los oficiales de la calle sino que alguien con un cargo más alto” para ver qué se puede hacer porque según confiaron, ellos saben quiénes son y dónde están.
“A los policías vos los ves que están en una casa tomando mate en la casa de quien nos roba, por eso frente a esto a qué policía podemos llamar. El problema es que no sólo que son menores sino que muchas veces están apañados por mayores y para sumar, están viviendo en casas usurpadas que funcionan como aguantadero”, destacó Valiñas.
Además añadió que esta situación “va a terminar mal porque va a llegar un momento que nos van a agarrar cansados, vamos a lastimar a alguien y luego vamos a ser los responsables y culpables. Yo sé que la policía no puede estar en todos lados, pero sí ya sabemos quiénes son, que hagan algo y analicen qué medidas se tomarán”, concluyó Leonardo Valiñas.

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