Vecinos del barrio San Francisco piden mejoras urbanísticas y más seguridad

Vecinos del barrio San Francisco piden mejoras urbanísticas y más seguridad
Preocupa el avance del expendio de droga en el barrio y los jóvenes adictos. Se sienten detonaciones de arma de fuego por la noche. Está pendiente una reunión con el Ejecutivo Municipal y la comisión vecinal del barrio para enripiar varias calles y colocar más luminarias.

Nadie quiere dar su nombre, ni ser fotografiados, el mantenerse en el anonimato son las secuelas del miedo que poco a poco gana las calles del barrio San Francisco, por el avance de la inseguridad que viene de la mando del expendio de drogas.

A las madres como al cura párroco de la Parroquia San Francisco, Enrique Caballero, le preocupa la facilidad con la que los jóvenes pueden acceder a las drogas en el barrio.

La Policía realizó varios allanamientos en el lugar, pero la sensación de inseguridad y miedo en el vecindario no retrocede y es frecuente encontrar por la mañana casquillos de armas de fuego en las veredas del vecindario, productos de disputas de delincuentes por espacio de venta de drogas.

“El flagelo más grande que tenemos aquí es la droga, destruye familias”, agregó una dirigente barrial que pidió al reserva de su nombre por seguridad.

“Estamos viendo cómo toda una generación de adolescentes se está perdiendo. Hace algunos años formamos un grupo de vecinos autoconvocados y en conjunto con el municipio logramos recatar a muchos chicos y mejoramos significativamente la seguridad del barrio al correr a los vendedores, pero ahora vemos un retroceso, porque la venta regresó”.

Para la vecina, es común ver a chicos aspirando pegamento o fumando porros en el vecindario, aunque por ahora no puede determinar si el paco llegó al San Francisco.

“La droga fue ganando espacio en esta zona, somos un barrio pobre que poca importancia se nos da y esto hace que no sea un barrio fácil para trabajar socialmente. Como vecinos no podemos tener miedo, no pueden matarnos a todos, a los problemas hay que enfrentarlos”, agregó la vecina.

-¿Por qué cree usted que el San Francisco es un barrio abandonado por el municipio? Le preguntó EL ARGENTINO a la dirigente barrial.

-Siempre en los medios locales escuchamos hablar del barrio Munilla que tiene asfalto hasta en las casas de los vecinos, de las mejoras del Suburbio Sur y el avance de Pueblo Nuevo, pero en San Francisco solo se menciona en los medios de comunicación cuando hay un robo o un allanamiento. Necesitamos que nos cumplan con las promesas de cordón cuneta y ripio por calle San Juan desde el bulevar de León, hasta Brasil. A través del Presupuesto Participativo, logramos hacer canastos para la basura y veredas. Este año se lo dedicamos a la Escuela de San Francisco porque cumple 50 años, y vamos a construirle veredas y otros arreglos. (Concretó)

A los vecinos también le preocupa el estado de salubridad en que viven las familias del asentamiento “La Tablita”, de las cuales varias casillas de maderas fueron construidas en la margen de la cañada de Gaitán, que se convirtió en una cloaca a cielo abierto.

Para resolver varios problemas urbanísticos, esperaban reunirse con el intendente Juan José Bahillo el 5 de noviembre, pero por problema de agenda del intendente tuvo que reprogramar el encuentro y esperan que se concrete este mes.

Preocupación de la Iglesia

El padre Enrique Caballero cura párroco desde hace siente años de la parroquia San Francisco, se mostró preocupado por el avance de la droga en el barrio.

“Esto fue saliendo más a flote y hay cierto interés por lo menos ahora se está pensando en el tema, y debemos aprovechar este momento con el objetivo que nos permita lograr espacios de encuentro para tratar la problemática de distintos ámbitos y sobre todo desde la familia. Tenemos que iluminar esta realidad que por mucho tiempo se intentó ignorar, pensar que estaba lejos, que era imposible, pero ahora es evidente y tenemos que encontrar la manera de encontrarnos y resolver este problema”.

En tanto destacó que: “En estos siete años que hace que estoy como cura párroco la situación se agravó, porque hubo un descuido de esta problemática que ya era grave cuando llegue al barrio. A medida que se fueron dando los casos y se profundizó mucho más surgió la preocupación de la familia. En este momento tenemos un grupo de gente que está queriendo salir de esta problemática de las drogas. Nos reunimos los lunes, miércoles y viernes a las 20:30 en la parroquia, en la cual estamos buscando la manera de salir de esta situación, además de instruirlo para prevenirlos de estas cuestiones”.

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