El martes a la madrugada un par de jóvenes rompió una de las ventanas de la escuela e intentó incendiarla.Fueron detenidos dos jóvenes pero luego quedaron en libertad. Hay disconformidad con el accionar de la Justicia.
El último que vivieron fue un acto de vandalismo en la escuela Doctor Francisco de Gurruchaga de la ciudad rosarina. Las ventanas y los cortinados fueron quemados, los vidrios de tres aulas fueron rotos con una piedra. Algunos pupitres quedaron chamuscados. Hasta intentaron incendiar un pequeño árbol contiguo a la escuela. Fue un daño inexplicable que pudo haberse transformado en un incendio voraz e incontrolable. Los autores de semejante vandalismo son dos sujetos de 20 y 21 años de edad que fueron detenidos por la policía, sin embargo, apenas permanecieron un par de horas tras las rejas ya que por orden de la auxiliar de fiscalía de la delegación Rosario de Lerma, Daniela Lorena Saravia Falcón quedaron en libertad. El caso fue caratulado como daño calificado.
Indignados
Las quejas de los vecinos apuntan a la pobre actuación de la fiscalía en casos resonantes ocurridos en la ciudad, en donde se ven vulnerados y avasallados por los delincuentes.
En menos de dos meses se han conocido agresiones que han quedado impunes ante la opinión pública, entre ellos el caso de una médica que hace unas semanas atrás fue atacada cuando atendía en la guardia del Hospital Corbalán. La profesional Adriana Sánchez, fue brutalmente golpeada por una irascible joven, que borracha y drogada, se negaba a ser atendida luego de haber chocado con su vehículo en un barrio periférico de esta ciudad.
La muchacha quedó libre en cuestión de minutos, mientras que Sánchez tuvo que seguir trabajando en la guardia del nosocomio a pesar de estar herida y golpeada. Ahora los profesionales de la salud temen ser atacados cuando la policía llega con detenidos o pacientes pasados de ingesta alcohólica.
La muerte del policía
Otro de los casos que conmocionó a los vecinos hace referencia a la muerte de un oficial de policía Daniel Alejandro Zeballos quien agonizó varias semanas luego de ser atacado por un agresivo adolescente de 17 años en barrio San Jorge. El efectivo quiso intermediar en una discusión entre vecinos a plena luz del día, fue en esos momentos en que fue golpeado arteramente por uno de los sujetos que participaba de la gresca, cuando Zeballos cayó al piso lo siguieron pateando, en medio de la golpiza intentó escapar para salvar su vida, pero fue alcanzado y nuevamente castigado, esta vez terminaron la faena asestándole un terrible golpe en la cabeza con una piedra.
Esto ocurrió a solo dos cuadras de la subcomisaria del mismo barrio, ubicado al sur de Rosario de Lerma.
Detenido por unas horas
El menor al ser detenido, confesó ser el autor de la agresión pero duró unas pocas horas tras las rejas. Fue dejado en libertad por orden de la misma auxiliar fiscal.
Con el correr de los días el oficial Zeballos falleció, no obstante el agresor jamás fue detenido. Incluso se supo en la localidad que el muchacho aprovechando tal impunidad, viajó a Buenos Aires a un destino incierto. Por ahora este crimen se encuentra impune.
Todo esto desalienta a los vecinos de la ciudad ya que a esto se suman las permanentes peleas de patotas que terminan con la destrucción de todo lo que esté a su alcance, incluida la vida de las personas.
Pobre respuesta de la Justicia
Los fiscales llevan adelante la investigación penal de los delitos de hasta seis años de cárcel. Es decir hechos como robo simple, hurto calificado, vejaciones y apremios ilegales, estafas, privación ilegítima de la libertad, agresiones entre otros.
En esta oportunidad, apenas enterados del caso de los daños ocasionados en la escuela Gurruchaga de Rosario de Lerma, la policía consultó a la auxiliar fiscal sobre el hecho y los detenidos involucrados, por lo que la funcionaria judicial Daniela Saravia Falcón llamó a la directora del establecimiento primario, Albina Nuñez de Morales para explicarle cómo es el procedimiento en estos casos de daños a la propiedad o en este particular ocurrido en una escuela pública. Allí le ofreció realizar una demanda por daños para que los involucrados paguen por los perjuicios ocasionados, algo así como dos mil pesos de resarcimiento.
“Nosotros no podemos afrontar gastos, que no están a nuestro alcance, cada vez que un delincuente robe o quiera hacer daño a la escuela. Pusimos la denuncia previa consulta al Ministerio de Educación. Pero lo que nos indigna es ver como rápidamente vuelven a la calle. Quién nos asegura si pagarán el deterioro ocasionado, o por el contrario si seguirán con estas acciones criminales” contó la directora a El Tribuno.
Esta sensación de falta de reacción de la Justicia ante los delitos deja a los vecinos totalmente vulnerables.
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