Vecinos alarmados por la cantidad de inmuebles usurpados en La Perla

Se trata de casas e incluso hoteles donde se desarrollarían actividades ilegales como la prostitución y la venta de drogas. Aseguran que la situación se agravó durante el verano. Advierten que hay reiteradamente disturbios en la vía pública
El incremento de inmuebles usurpados donde se promueve la prostitución mantiene en estado de alerta a gran parte de los vecinos del barrio La Perla. Ninguno de los residentes se priva de denunciar lo que ocurre en las casas y hoteles usurpados, pero sí prefieren resguardar su identidad por el temor a la represalia. Aseguran que la situación se agravó durante el verano y advierten que en la zona hay propiedades tomadas en forma ilegal cada dos manzanas.

De acuerdo con fuentes consultadas por El Atlántico, en el lugar se identifican claramente viviendas que funcionan como “privados” donde se ofrecen servicios sexuales a cualquier hora del día. Sin embargo revelaron que, durante los últimos meses, creció considerablemente el número de inmuebles usurpados donde también se facilitaría la prostitución y se comercializaría todo tipo de estupefacientes.

En el barrio los vecinos temen hablar. Piden por favor que se reserve su identidad. El miedo, fundamentado por cierto, radica en las amenazas que en algunos casos ya han tenido al intentar denunciar públicamente los desmanes y los disturbios que frecuentemente tienen lugar en la zona.

Sobre la calle 3 de Febrero al 3300, por ejemplo, un hotel en estado de abandono expone sus puertas tapadas con maderas y cartones. En el lugar, de acuerdo con los vecinos, se facilita abiertamente la prostitución. A metros del abandonado establecimiento hotelero también se comercializarían distintos tipos de drogas.

Muchos comerciantes de La Perla no residen en este punto de la ciudad y sólo advierten el paso “constante” de travestis y transexuales que prestan sus servicios en la zona. Los vecinos, en cambio, ven a diario con sus propios ojos lo que allí ocurre.

“Todas las noches hay gritos, ruidos de botellas rotas, insultos, peleas, gente tomando alcohol en la calle y prácticas sexuales en la vereda”, denunció uno de los resientes del barrio al tiempo que advirtió que “este verano creció mucho el tema de las casas usurpadas”. “Es un descontrol”, resumió.

Quien sí se refirió al tema fue el concejal Fernando Rizzi, quien se mostró preocupado por el agravamiento de la problemática y admitió que “los vecinos del sector están alarmados por los disturbios que se generan” en la reconocida zona roja.

Según informó, se mantuvieron encuentros con los habitantes del barrio, quienes “manifestaron sus temores y preocupaciones que tomaron conocimiento público después de una muerte que se produjo en un hotel tomado”.

Pero el hecho sangre -se trataría de un suicidio- que tuvo lugar días atrás en un hotel usurpado de La Perla tuvo otra consecuencia. Según confió un comerciante de la zona, un policía resultó gravemente herido tras ser atacado por un transexual. Al intentar ingresar al inmueble donde yacía la víctima ya sin vida producto de haber ingerido supuestamente un candado, el oficial recibió un corte profundo -efectuado con una botella rota- en uno de sus brazos.

Por otro lado, Rizzi señaló que “los disturbios son constantes” y advirtió que “con frecuencia hay hechos de violencia, gritos, escándalos, botellas rotas, porros y profilácticos tirados”.

Una vecina de la calle Jujuy confirmó lo expresado por el legislador radical. “De día está tranquilo, pasan las 'chicas' pero no molestan. Pero a la noche es un desastre lo que pasa. Se matan a palos, están borrachos, se vende droga, es terrible convivir con todo eso todos los días”, declaró la mujer, quien reconoció tener ganas de mudarse de La Perla.

Finalmente, el edil consideró que “la situación se agravó durante esta temporada”, pero aclaró que “de todos modos se viene dando desde hace rato”. Así lo entienden también otros vecinos del barrio: “Hace años que venimos con esto pero cuando llega el verano se pone todo mucho más difícil y no sabemos ya a quien recurrir”.

Pese a los locales “privados” que sí han sido clausurados y a algunos controles realizados, la prostitución y la venta de estupefacientes persisten en La Perla a toda hora del día. A metros del centro, en el corazón de Mar del Plata, uno de los barrios más selectos de la ciudad presenta una realidad que muchos ven y que algunos se atreven a denunciar, pero sobre la que unos pocos toman cartas en el asunto

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