La inauguración se canceló tras las reuniones que mantuvieron con las autoridades del área de Inspección General. Los residentes del barrio celebraron la medida e incluso se retractaron sobre un comentario
Sin embargo, en declaraciones vertidas por una de las vecinas en un medio local hubo un mal entendido y por dicho motivo solicitó rectificarse. “En el afán de la convulsión que nos generó el tema a todos, estuve realizando diversas entrevistas en las FM de la ciudad. Y en uno de esos reportajes hice un comentario que quizás puede perjudicar a una persona que nada tiene que ver”, se retractó Graciela Cúccaro, vecina y comerciante de la zona.
De acuerdo con la vocera de los vecinos, lo expuesto “solo era un trascendido”. En aquel entonces, la mujer había comentado que, por lo que se sabía, “el lugar en cuestión era del señor Pancho Rago, una persona conocida en el ambiente del fútbol”.
“Sin embargo debo reconocer que fue un error y quiero retractarme al respecto, porque nunca estuvo la intención de ensuciar a nadie”, aclaró Cúccaro.
EL CONFLICTO
A mediados de diciembre, más de un centenar de comerciantes se unieron para impedir la apertura de una “bailanta” que pretendía funcionar en la zona de Jacinto Peralta Ramos entre Hernandarias y Ortiz de Zárate. Al respecto, hicieron referencia a los daños y la inseguridad que el local nocturno provocaría en los domicilios y comercios vecinos.
El establecimiento nocturno se predisponía a funcionar a 100 metros de un jardín de infantes y a escasas cuadras de dos escuelas primarias. El predio tiene alrededor de 1000 metros cuadrados y está ubicado en plena zona residencial, frente a una feria comunitaria.
Además, el espacio funcionó anteriormente como un galpón de uso comercial y luego como centro deportivo privado, dos actividades que no guardan relación alguna con la nocturnidad.
Al ser consultado acerca de la escasa distancia entre el predio y los establecimientos educativos, el titular de Inspección General, Bruzzeta aseguró por aquel entonces en diálogo con El Atlántico que “por ley, un local bailable no puede estar a menos de 100 metros de una institución escolar o religiosa”
En esa misma línea, el funcionario dejó en claro que “para poder abrir un establecimiento así hay que pasar por muchas instancias, estamentos y secuencias administrativas tediosas y profundas” y detalló además que “se requiere de la intervención, por ejemplo, del cuerpo de Bomberos para la certificación antisiniestral, que también es algo largo y nada sencillo de conseguir”.
Tras la preocupación expresada por el titular de Inspección General, el área indagó acerca de las condiciones que presentaba el local, en plena obra para ese entonces. Afortunadamente la inauguración dio marcha atrás por cuestiones vinculadas a la documentación del local. Los vecinos agradecieron el compromiso de las autoridades municipales y celebraron la cancelación de la apertura de la “bailanta”

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