La serpiente tenía 2 metros de largo. Yuyos y cañaverales colindan con el lugar que se está limpiando. Los ladridos insistentes de Duque llevaron a Hugo Toledo, su amo, hasta el lugar.
En ese instante, Hugo y su perro, estaban en plena limpieza y solos en el fondo de la casa de la calle Aniceto Latorre 1.758, de barrio 20 de Febrero.
Luego, grande fue la sorpresa. La serpiente, al parecer una boa, tenía 2 metros de largo.
Tras el momento tenso, el vecino tomó el hallazgo como una gran hazaña.
Hasta posó con el trofeo, pero repitió una y otra vez que la encontró gracias a Duque.
Pero más allá del humor, Toledo se quejó por la cantidad de cañaverales y yuyos que colindan con su fondo. Contó que el vecino, un tal Díaz, no tiene voluntad para limpiar su terreno.
“Ya le dije varias veces, pero no hay caso no quiere colaborar”, dijo.
El asunto es la cantidad de alimañas que generan estos focos, que durante el verano y con las intensas lluvias el peligro se potencia.
Terrenos sin limpieza
Elizabeth Martínez, una vecina de las calles Siria y Aniceto Latorre, se quejó: “Por acá hay varios terrenos baldíos que nunca se limpian. Es una suciedad y un peligro por los bichos. Es impresionante la cantidad de cucarachas que hay ahora”.
Otro ejemplo de un baldío abandonado es en República de Siria al 1.200, donde hay una vieja casita de madera, y según los lugareños, vive un abuelo.
El Tribuno pudo observar allí yuyos de más de 2 metros de altura y cañaverales secos.
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