Una mujer irrumpió en el acto de entrega de casas para denunciar, a los gritos, que un funcionario le vendió una vivienda. El titular del IPV desestimó la acusación.
Una de ellas, embarazada, fue desalojada hace unos días de una vivienda por inspectores del Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano (IPVyDU). A los gritos y ante la sorpresa del propio mandatario y de los funcionarios que lo acompañaban, la mujer sostuvo que compró, de buena fe, la unidad a un empleado de esa repartición.
Rápidamente la rodeó personal de la custodia personal de Alperovich para intentar calmarla, mientras ambas mujeres lloraban. Después del acto, que pudo continuar, la embarazada dialogó personalmente con el mandatario, quien le recibió una carta, mientras la abrazaba para consolarla luego del mal trago y del momento de tensión.
Aclaración
Consultado por LA GACETA, el titular del IPVyDU, Gustavo Durán, señaló que se detectaron casos de venta de viviendas entre interesados y preadjudicatarios. Una vez que fueron corroborados, la repartición dejó sin efecto las operaciones. "Las dos partes son responsables cuando esto sucede, vamos a seguir investigando", dijo.
Por la tarde, el funcionario volvió a dialogar con este diario y remarcó que el caso que denunció la mujer no es estafa sino usurpación. "Está viviendo en una casa que no ha sido adjudicada. Ella dice haber sido estafada por un empleado del IPV. La gente demoró en habitar la casa y alguien le habría vendido la propiedad con un boleto trucho", señaló.
Durán dijo no tener conocimiento de que un trabajador de la repartición le haya vendido a la mujer. "Se le pidió que denuncie quién realizó la oferta y sólo supo decir que fue 'uno de traje'. Este caso lo denuncié en la Justicia y ya se está investigando", subrayó.
Luego, aseguró que la mujer será desalojada. "Ella dice que compró de buena fe, con un documento que no tiene nada que ver con los documentos oficiales de la casa", argumentó, y añadió: "no estoy con que la operación se hizo de buena fe, porque quién compra de este modo, a $ 10.000, sabe que es otro el valor del mercado".
Durán también aclaró que una estafa se produce cuando el adjudicatario, apenas entregada la vivienda, quiere venderla. "Cuando detectamos esto, de inmediato dejamos sin efecto la operación", remarcó.

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