Víctimas de “La Posada” siguen siendo explotadas sexualmente en un hotel

Se trata de las jóvenes de nacionalidad paraguaya que fueron halladas en el polémico prostíbulo. Tras la clausura, el dueño trasladó la operatoria al hotel que tiene a pocos metros.
Dos semanas más tarde del operativo que realizó el municipio y que derivó en la clausura definitiva del bar nocturno conocido como “La Posada”, al comprobarse que se explotaba sexualmente a unas veinte mujeres de nacionalidad paraguaya, vecinos de la zona denunciaron que la operatoria de ese reducto se trasladó al hotel ubicado a escasos metros. Ambos inmuebles pertenecen a la misma persona: Juan Carlos Motillo.

El pasado 16 de febrero y luego de una movilización de la Fundación La Alameda y la presión mediática, el municipio resolvió inspeccionar y clausurar el local conocido como “La Posada”, ubicada en 11 de Setiembre 3030, por promover la prostitución y explotar sexualmente a unas veinte mujeres provenientes del Paraguay.

Tras el operativo, autoridades de la Dirección de la Mujer entrevistaron a las víctimas, quienes habrían declarado que su permanencia en ese prostíbulo era por voluntad propia.

Según los integrantes de La Alameda, no había menores de edad y todas contaban con su documentación al momento de la inspección. Las veinte mujeres dieron el mismo domicilio de residencia y ninguna aceptó la asistencia ofrecida por la municipalidad.

En la actualidad, las mujeres continúan siendo explotadas sexualmente por sus mismos victimarios y vivien en una vivienda ubicada en las inmediaciones. Los vecinos aseguran que el prostíbulo se trasladó directamente al interior del Hotel “Paraíso”, que se ubica al lado del local clausurado y a donde los clientes debían llevar a las mujeres que elegían para satisfacer sus deseos sexuales.

Cabe destacar que, el dueño de “La Posada” es el mismo de este establecimiento hotelero, el cual no fue inspeccionado por las autoridades municipales ni la policía.

Otro dato para tener en cuenta es que, como resultado del operativo que terminó en la clausura y el retiro de la habilitación municipal del polémico reducto, no hubo personas detenidas, es decir, los proxenetas continúan en libertad.

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