Acompañadas por su padre, decidieron contar a EL LIBERAL la pesadilla que les hizo vivir el acusado, con la esperanza de que “nunca vuelva a pasarle a nadie más”. Afirman que su relato puede servir para que los padres estén atentos a posibles casos de abuso en la familia.
Las niñas quedaron huérfanas en 2007, al morir su madre y su padre ser detenido por la Justicia.
En esa odisea de orfandad, el tío electricista les dio un hogar y una familia.
“María” (identidad ficticia) tenía apenas 7 años cuando el tío la habría despojado de su inocencia, 2 más que a su hermana menor, a quien también habría arrebatado el más preciado tesoro: su cuerpo.
Hoy las hermanas cuentan con 13 y 11 años. Días atrás, la confesión de una prima (también de 13) obró en ellas como un disparador emocional y confiaron a su padre el calvario de 6 años, en una casa del barrio Huaico Hondo.
Solas
Las niñas tienen tres hermanos varones más. En ese entonces, de 9, 12 y 15 años.
“Todo empezó después de que el tío tuvo un accidente. Cayó de la moto, lo internaron y en su casa estaba en la cama”, relata.
“Una noche, me llamó. Y me dijo que él ba a defenderme para que la tía (hermana de su madre) no me pegue más”.
Ahondó: “Tienes que hacerme esto”, dejando entrever un abuso.
Desde entonces, “dos veces al mes me llevaba a la pieza. No me decía nada. Yo sabía, solita, lo que debía hacer. No sabía qué era, pero lo hacía”, agrega.
Hasta los 11 años, la niña padeció aquellos vejámenes en silencio. Sus hermanos habían sido literalmente echados de la casa. Sólo tenía junto a ella a su hermanita.
“Nadie veía nada”
De acuerdo con la pequeña, el tío literalmente tenía zona liberada: su esposa vivía en la calle y sus 4 primos se la pasaban encerrados.
“Por ahí yo me encerraba. O me metía debajo de la cama”, profundiza. “Él se daba cuenta de que no me gustaba, pero me obligaba, diciendo que mi tía me iba a pegar y él no me cuidaría”.
Con los años, “María” se fue de la casa. “Pero decidí volver, porque quería estar con mi hermana. También, por miedo a que le haga lo mismo”, clarifica.
¿Tu tía nunca vio nada”.
“Ella dormía en otra pieza. Él tenía la suya. Parece que no sabía nada”.
La víctima sostiene que no conocía nada de sexo; que tuvo su primer período (“en dicembre”) cuando tenía 11 años.
“Ahí empecé a saber algo, pero igual no sé nada. Tengo 11 años”, insiste “María”.
Destaca que de la escuela debía retornar a su casa.
“No tenía amigos. Yo era muy chiquita. Y me decían que no me junte con los chicos en la calle”, profundiza.
Después de tamaña historia, hoy “María” volvió con sus hermanos y su padre.
El diálogo con EL LIBERAL llevó más de una hora y muchas palabras entrecortadas con lágrimas.
“Les conté todo esto a mis hermanos porque vi que a mi prima también le hizo lo mismo”, destaca.
“¿Lo charlaste alguna vez con tu hermana”
“Sí, pero ninguna entendía nada de qué se trataba”. Y con mucho rubor, precisa: “Teníamos mucha verguenza por nosotras”.
Sin embargo, también confiesa: “Él (tío) es malo. Yo le tengo miedo. Es maldito. Se burlaba de nosotras. Nos rompía cosas. Y nos decía que nuestros hermanos nos habían abandonado, que no teníamos dónde estar y que ellos eran nuestra familia”.
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