Víctimas locales hablan de los gastos a afrontar tras un robo

Víctimas locales hablan de los gastos a afrontar tras un robo

Reparaciones de puertas, ventanas y rejas suelen ser muy costosas

"No es tanto el robo de la caja registradora con el dinero en cambio que había en el interior, pero reparar la vidriera con el recambio de un paño me cuesta por lo menos $ 3.000”, sostuvo Roberto Giano, quien tiene su comercio en la esquina de calles 62 y 71.La expresión de este trabajador es clara y concreta, en relación a los gastos paralelos que deben afrontar las víctimas de un robo en su negocio o vivienda particular, teniendo en cuenta los daños materiales provocados por los ladrones. En ese sentido, además del botín sustraído, aparecen los costos generados por la rotura de una vidriera, una puerta, ventana o el techo, como muchas veces ocurre luego del accionar de los denominados en la jerga policial como boqueteros, que destrozan chapas y cielorrasos de madera y yeso."Más del 90 por ciento de los robos se cometen mediante la modalidad de romper a patadas una puerta o, de lo contrario, destrozan rejas o ventanas”, precisó una empleada de una conocida compañía de seguros de nuestra ciudad, que brinda diversas coberturas a vecinos. Al respecto, los damnificados de robos cuentan con la posibilidad de acceder a la cobertura llamada como "daños del edificio”, mientras que hay casos en que los clientes acceden al servicio "contenido general”, donde es asegurado un porcentaje de los objetos de valor existentes en la vivienda.  Ya es habitual que los habitantes de la ciudad aseguren elementos como un televisor LCD, una computadora portátil, la play station, equipo de música, prendas de vestir, etcétera. 

Tasas más carasUn ciudadano común puede encontrar también tasas más altas en seguros por robo que por incendio, mientras que hay compañías que ofrecen a sus clientes asegurar sus objetos fuera del domicilio particular.Sucede que la modalidad de arrebatos de carteras en la vía pública o la de destrozar el cristal de un vehículo estacionado frente a un semáforo y sustraer algún bolso, mochila o la misma cartera de mujer que esté al alcance de los ladrones, son casos delictivos que se han producido en los últimos tiempos en la ciudad.Ante el crecimiento de esta modalidad, las personas no tienen más remedio que contratar una cobertura de seguro más amplia para preservar sus costosos útiles que deben transportar fuera de sus casas.  

Algunos escollosPor otra parte, se dan otras situaciones que bien pueden ser un verdadero dolor de cabeza para la víctima de un robo en cuento a su relación con la firma aseguradora.Un vecino de calle 81 al 3500, a quien le rompieron una puerta de madera y le entraron a robar una computadora portátil, contó que "para reconocerme el arreglo de la puerta, el seguro me pidió que el carpintero presente una factura y hay carpinteros que no tienen factura y algunos que tienen, no van a domicilio, entonces, cómo hago para dejar mi casa sin puerta por varias horas”.El damnificado señaló además que tiene un gasto superior a los $ 1.000, para reparar la puerta dañada por los vulgarmente llamados "patachorros” y deberá instalar luego una reja de protección, agregando más dinero de su bolsillo, algo que no estaba previsto en su presupuesto. 

"Mi señora no lo puede superar”Ramiro Carrizo, vicepresidente de la Comisión Vecinal Playas de Quequén, se ausentó unas horas de su casa para hacer un viaje a Mar del Plata y delincuentes le vaciaron la casa, tras violentar dos aberturas de hierro y de madera. "Lo peor de todo es que mi señora no puede superar la desagradable experiencia vivida”, reconoció el dirigente fomentista que además cumple funciones en el rubro de la construcción. Agregó que "reparar la reja de hierro me costó $ 600; las cerraduras nuevas para las puertas $ 1.200 y para instalar el sistema de alarma invertimos $ 4.500, sumado a ello las pérdidas generadas por el botín robado”.Los ladrones se alzaron de la casa de la familia Carrizo con un televisor LCD, una computadora, un equipo de música, prendas de vestir, dinero en efectivo, relojes y alianzas de oro que eran recuerdos con mucho valor afectivo de por medio.  A pesar de algunos allanamientos que realizó el personal policial, no se logró recuperar ninguno de los elementos sustraídos en la vivienda de calle 513, en cercanías al ex Hotel Quequén.

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