La víctima número 31 del choque del avión hace 50 años en Zárate

La víctima número 31 del choque del avión hace 50 años en Zárate
La señora JOSEFA BARTOLOME, esposa del tambero-lechero Agustín Garín, fue la víctima 31 del accidente del avión de la línea aérea ALA, un bimotor Douglas c-47, matrícula LV-FYJ que realizaba un vuelo regular entre Santa Fe y Buenos Aires con 28 pasajeros y tres tripulates a bordo. Hubo un sobreviviente, murieron 30 de los 31 ocupantes, pero, la víctima 31 fue la zarateña Josefa Bartolome, le contamos esta triste historia que nos enlutó a todos hace 50 años.

Estamos recordando el hecho del accidente más grande que ocurrió en Zárate hace 50 años, exactamente a las 09.50 del día jueves 9 de enero de 1964, cuando tratando de realizar un aterrizaje de emergencia en el aeródromo de Zárate, por incendio en la cabina del avión, el piloto, el comandante Ernesto H. Terán, no logró hacerlo con éxito y se precipitó a tierra en el sitio exacto donde hoy se levanta el conocido Barrio Los Ceibos.

Las víctimas zarateñas

En la tripulación del avión no había ningún ciudadano de nuestra ciudad, si lo había en tierra. El avión terminó destruyéndose en el campo de “El Cholo”?Cañero, donde hoy se inicia el Barrio los Ceibos, desde la Ruta 9 hacia el interior del barrio, produciendo un cráter de casi 50 metros y más de dos metros de profundidad, desprendiendo los motores que volaron hasta 500 metros, uno en el terreno donde hoy vive una nieta, en el mencionado barrio, de quién nos relatará entre llanto y lágrimas, la historia de sus padres, los esposos Garín que vieron como el avión pasaba rozando la casa donde estaban sus pequeños hijos, a una altura que podó las copas de los árboles que rodeaban la pequeña casa del tambero-lechero Agustín Garin.

Fueron los primeros rescatistas

Los esposos Garín, terriblemente shoqueados por lo que imprevistamente vivían en la tranquilidad y humildad de sus vivienda familiar de campo, fueron quienes soco-rrieron a los infortunados pasa-jeros.

Ernesto “TITO” Agustín Garín de 28 años, el segundo hijo del matrimonio, que ya estaba casado y tenía un hijo de 2 años, llegó a ver a sus padres antes de la hora del siniestro y relata que su mamá atendió a la Azafata, aún con vida. “Mamá -dice en lágrimas- revolvió con mi papá y encontró viva a la azafata, le faltaba todo el pecho izquierdo a la mujer y parte del brazo, la contuvo, le dio asistencia... la chica azafata también murió, solo sobrevivió un hombre llamado BELLIZI que al año, vino a visitar y agradecerle a mis padres... pero ya no encontró a mi mamá (estalla en llanto)...

La víctima número 31

Volaban 31 y sobrevivió BE-LLIZI, murieron en el mismo accidente 28 (Titulares de CLARIN y EL?DEBATE al día siguiente) y en la madrugada, otros dos, en total 30 del avión.

Pero, la tragedia no terminó ahí. Antes de cumplidos los cien días, la muy buena salud de JOSEFA, madre de cinco hijos, a los 49 años por la gran angustia vivida el 9 de enero, estalló, un cáncer fulminante se la llevó antes que se cumplieran los seis meses del accidente, dejando solo al tambero Agustín y sus pequeños hijos, la menor Carmen Garín de solo 5 añitos. JOSEFA tuvo cinco hijos: Héctor (F), Ernesto, Eduardo, Elena y Carmen. Y era, dice TITO?“Muy creyente, muy religiosa, ella rezaba por los sobrevivientes y los fallecidos esparcidos por el campo...”

Un delincuente en misteriosa a camioneta

Ni bien ocurrido el accidente -cuenta Ernesto- los padres le contaron que empezaron a llegar curiosos, a los pocos minutos cuando ellos trataban de buscar sobrevivientes y atendían a la azafata, paró una camioneta de “un curioso” al que le rogaron la soco-rriera y la llevara a esa chica al hospital, que con su cuerpo mutilado clamaba por su vida.

El delincuente de la camioneta

El joven hombre, miró al matrimonio Garín, trabajadores tamberos, conmocionados por lo que estaban viviendo y, sin responderles “y ese “señor” ¿sabe lo que hizo? -irrumpe en llanto- y acá lo triste del caso..., y esto fue en gran parte la causal de la muerte de mi madre, porque solo recorrió el lugar para juntar todos los dólares, billeteras y las joyas dispersos por el lugar, porque viajaba en el pasaje un cura que lle-vaba muchos dólares, dinero y, este “señor” los juntó, se subió a la camioneta y se fue... desapareció en su camioneta, con la que podría haber ayudado...”

No lo conocían

Los esposos Garín, shoqueados por lo que estaban viviendo, tratando de mantener viva a la azafata con su cuerpo mutilado, fueron testigos de un hecho delictivo en plena tragedia.

Comenta TITO Garín que luego, pasados los días, los padres indignados, no pudieron nunca recordar si este delincuente y camioneta alguna vez la habían visto en la ciudad de Zárate “creyeron que se trataba de un viajante que pasaba por la ruta y marchó”, dejándolos solos con ese terrible cuadro de muerte y con la azafata en los brazos de JOSEFA que la sostuvo hasta que otro vecino en otra camioneta la cargó y la llevó al hospital, donde luego falleció.

El dolor de los Garín

JOSEFA, cuenta Ernesto “era una buena madre y esposa, no pudo superar vivir la tragedia, pero esta acción de este robo incensible, no la dejaba de mortificar y la terminó enfermando, hasta morir antes de los seis meses del accidente”.

Y agrega “Ellos, mis padres hubiesen ayudado más, pero no tenían auto, ni camioneta, ni tractor, eran humildes, solo tenía papá un carro con el que repartía leche en el pueblo”.

El avion cayo en lo que hoy es el barrio “Los Ceibos”

El campo donde cae el bimotor de la línea aérea ALA, era el campo de “El Cholo”?Cañedo, conocido vecino de aquellos días, hoy, se erige exactamente en el lugar donde cayó el vuelo el 9 de julio, que dejó un pozo de casi 50 metros de diámetro por más de 2 de profundidad, el barrio LOS?CEIBOS, que fuera impulsado por trabajadores de la empresa TOYOTA.

El campo de Cañedo, era lindero inmediatamente al campo del tambero Agustín Garin que, después de la tragedia y, al perder a su es-posa JOSEFA, la madre de sus cin-co hijos inmediatamente después de ocurrida la tragedia, vendió el reparto callejero de leche que tenía de hacia muchos años y solo se dedicó a explotar el “tambo le-chero”, con el que terminó de criar a sus hijos más pequeños que TITO, solo sin la compañía de su mujer, la protagonista de esta triste historia que hoy le hemos contado

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