El Vaticano compara las críticas a Benedicto XVI con el antisemitismo

El Vaticano compara las críticas a Benedicto XVI con el antisemitismo
Fue en la tradicional homilía del Viernes Santo en la Basílica de San Pedro.
Papa celebró la Pasión de Cristo y presidió anoche el Vía Crucis en el Coliseo, las dos principales ceremonias del Viernes Santo, en una jornada dominada por la impresión que causó el predicador de la Casa Pontificia en la basílica de San Pedro. El franciscano padre Raniero Cantalamessa, en su homilía ante Benedicto XVI leyó partes de "la carta de un amigo judío", quién escribió que el ataque "violento y concéntrico" contra la Iglesia y el Papa, "me recuerda los aspectos más vergonzosos del antisemitismo".

Ante un Papa que se mostró impasible mientras su principal predicador hablaba en la homilía del rito, el padre Cantalamessa condenó la violencia sexual contra los niños "de la que se han manchado desgraciadamente no pocos miembros del clero".

El predicador pontificio no identificó al "amigo judío" que le escribió la carta. El párrafo que causó sensación y fue difundido de inmediato por los medios de comunicación internacionales, dice así: "Estoy siguiendo con disgusto el ataque violento y concéntrico contra la Iglesia, el Papa y todos los fieles. El uso del estereotipo, echar las culpas personales a la colectividad, me recuerda los aspectos más vergonzosos del antisemitismo".

El "amigo judío" del predicador pontificio concluyó la carta expresando su solidaridad al Papa y a toda la Iglesia.

Durante el rito, el Papa Ratzinger se quitó los zapatos para dirigirse en adoración frente a la cruz. Caminando con medias blancas, Benedicto XVI realizó así "un acto penitencial según un antiguo rito del Viernes Santo", explicó el ceremoniero de la Casa Pontificio, monseñor Guido Marini.

El Papa se inclinó en oración ante la cruz y se inclinó después para besar los pies del Cristo crucificado. Detrás de Benedicto XVI también los cardenales y obispos presentes se acercaron en adoración a la Cruz, pero con los zapatos puestos.

En el Coliseo, dos jóvenes haitianos y otros dos de Irak cargaron con la cruz, junto con otros fieles elegidos para recorrer las catorce estaciones del Calvario. Los comentarios que se escucharon por los altoparlantes fueron escritos por el cardenal Camillo Ruini, ex vicario del Papa en Roma.

El Papa siguió el acto, arropado con una capa roja, desde la colina de enfrente del Coliseo iluminado, a pocos metros de las estaciones del Calvario. Miles de personas con bujías encendidas siguieron la liturgia. Benedicto XVI cargó con la cruz y caminó en las últimas dos estaciones y leyó un mensaje sobre el significado de la muerte y resurrección de Cristo.

Ayer hubo también una importante novedad. La Iglesia alemana, de donde proviene el Papa Ratzinger, anunció un "nuevo comienzo" tras los escándalos por abusos sexuales que siguen conmoviendo al país. El presidente de la Conferencia Episcopal germana, arzobispo Robert Zollitsch, dijo que había fallas en la actuación de la Iglesia Católica en relación con los abusos sexuales a menores.

Zollitsh dijo que la Iglesia necesita "con urgencia" esta nueva actitud y reconoció que en las décadas pasadas las autoridades católicas no dieron la ayuda necesaria a las víctimas de los abusos por "una concepción falsamente entendida de la concepción de su imagen".

Por esto "pido perdón a todos los fieles", concluyó el presidente de la Conferencia Episcopal. El mismo Papa fue acusado de haber encubierto al menos un caso de abuso sexual cuando era arzobispo de Munich, entre 1978 y 1981.

El cardenal emérito de Milán, Carlo María Martini, el "padre noble" de los católicos progresistas italianos, ya retirado, que hace unos días pidió "volver a pensar" en la obligación del celibato, dijo ayer en una entrevista que las acusaciones contra el Papa en los casos de abusos sexuales son "innobles y falsos". "El pontífice no necesita que lo defiendan porque su conducta es irreprochable y eso es claro para todos", concluyó Martini.

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