Varias quejas en el barrio Obrero

Enmarcado por las calles Sarmiento, Mitre, Wisocki Este y Wisocki Oeste, el barrio Obrero (luego llamado 13 de Abril) fue levantado en el año 1948. Con un pintoresco diseño, sus angostas calles hoy muestran un vecindario prolijo y muy tranquilo. No obstante, cuando los vecinos son consultados suelen escucharse algunos reclamos.

Entre ellos se destaca un problema de vieja data: la existencia de pasillos que cortan las manzanas en dos generando allí un lugar donde se realizan destrozos en horas de la noche y aumenta la inseguridad del sector debido a que, desde estos pasajes, es más fácil el ingreso a las casas vecinas.

La casa de Raquel es lindera a un pasillo que divide la manzana en dos. “Estos pasillos se hicieron en la época en que se hizo el barrio y mucha gente necesitaba un pasaje por el cual transitar, lo hicieron para comodidad del vecino”, comentó la vecina al tiempo que agregó que “ahora la mayoría tiene motos y coches y el pasillo ya no es necesario. Al resto de los vecinos quizás no le moleste pero yo tengo tapial de planchas y en lo que va de este año he cambiado quince planchas porque me las rompen por la noche. Ocurre que muchos roban en alguna casa y aprovechan a escaparse por ahí o, directamente, intentan entrar en las casas de los vecinos que tenemos viviendas aledañas al pasillo. A mí me han intentado entrar cinco veces. No sólo se generan disturbios sino que muchos suelen tener el acto sexual ahí y me tiran los preservativos adentro de mi patio”, dijo la vecina con profunda indignación al tiempo que recordó diferentes gestiones y reclamos realizados por los vecinos para culminar con este viejo problema.

Tránsito y perros

Por su parte, Marcelino expresó que “al barrio lo veo tranquilo, por lo menos en esta parte no tenemos mayores problemas. Yo hace unos 15 años que vivo acá y hoy puedo decir que no hay nada de qué quejarse. Por supuesto que siempre tengo la precaución de cerrar siempre con llave la casa en cualquier hora del día. El único inconveniente quizás puede ser el tránsito, sobre todo con las motos que pasan ligerísimo y es muy peligroso”.

Hortensia tiene muy claro cuál es su reclamo. “La queja principal que tengo es la gran cantidad de perros que hay en el barrio, es impresionante. Son perros callejeros pero algunos tienen dueño que no se preocupan por tenerlos adentro, cuidarlos y darles de comer. Eso no puede ser”, manifestó.

Respecto de los cuestionados pasillos, recordó que “el intendente Jorge Barracchia nos había prometido arreglarlos, cambiarles las baldosas y demás, pero no llegó a concretar esa obra”.

Para Norberto “el problema con los pasillos es que por la noche pasan los muchachos, hacen destrozos, nos rompen los tapiales. Lo hacen sólo para hacer destrozos porque luego no entran a robar, pero el daño es importante”, dijo.

Por último, manifestó que “las calles del barrio deberían ser de una sola mano porque son muy angostas, el tránsito es mucho y se generan inconvenientes”.

Podar las plantas

Por último, Nelly manifestó que “en el barrio está todo muy tranquilo, a mí no me molesta nada. Yo hace 47 años que vivo acá y no he tenido ningún problema. Muchos vecinos se han ido ya y los extraño mucho, ha venido gente nueva que también son buenas personas”.

No obstante su visión positiva del barrio en el que vive desde hace tanto tiempo, Nelly expresó que “al barrio siempre lo veo igual aunque quizás sería conveniente que poden las plantas porque cuando hay tormentas es peligroso, las plantas se mueven todas y hay mucho miedo de que se caigan sobre las casas o sobre los cables y dejen sin algún servicio a la gente”.

Comentá la nota