Cien familias quedaron sin casa en Montecarlo. La sede comunal de Capioví sufrió pérdidas totales. En Garuhapé se cortó la ruta 12.
La continuidad de tormentas de la semana provocó desastres en el inicio de 2015, con desbordes de arroyos que dañaron casas y reparticiones públicas, además de provocar la desaparición de un hombre.
En Montecarlo unas cien familias fueron afectadas por la crecida del arroyo Bonito, tras una fuerte lluvia que acumuló 140 milímetros en un puñado de horas, mientras que la Municipalidad y el Concejo Deliberante de Capioví quedaron cubiertos por más de un metro de agua ante la crecida del arroyo que da nombre a la ciudad. En Garuhapé el agua cubrió la cinta asfáltica y obligó a cortar el tránsito en la ruta nacional 12 y hubo más de 20 evacuados en la localidad.
En Oberá, el Mbotaby anegó amplias zonas y hasta anoche se desconocía el paradero de Raúl Parra, de 47 años, quien se arrojó al curso de agua para salvar a un niño y no se lo volvió a ver.
También en San Javier hubo puentes clausurados, Candelaria sufrió voladuras de techos y en Posadas también se registraron daños por los vientos.
La Capital de la Orquídea tuvo un despertar triste, porque luego de un año nuevamente la lluvia inundo a los barrios Santa Rosa, Guatambú, Línea Chica, Palomar, 17 de Octubre, 17 de Noviembre, San Lorenzo, Las Orquídeas, Vista Alegre, Evita, Nueve de Julio Sarmiento, Las Flores, Retiro y Bonito, que es por donde pasa el arroyo Bonito. La lluvia se desató cerca de las 4 de la madrugada, mucha gente no estaba en su casa por la celebración del inicio de 2015 y otros dormían.
Virginia Aca (46) vivió cuatro inundaciones en las más de dos décadas que lleva en el barrio Sarmiento, “esta creo que fue la peor, se mojó todo lo que había. Trabajé toda mi vida para arreglar mi casa, haciendo changas, sólo Dios puede solucionar todo. Ahora sí estoy decidida a salir, no quiero vivir más ahí”, relató entre lágrimas.
Desde las 5, aproximadamente, Bomberos, Policía y Acción Social salieron a recorrer los barrios y a socorrer a los vecinos, quienes no querían irse por temor a perder lo poco que les quedaba.
Tres familias fueron evacuadas y refugiadas en las instalaciones de la Escuela de Frontera 607 y otros tantos decidieron ir a la casa de familiares o amigos.
También fueron afectados el campo municipal de deportes, la cocina centralizada y parte del predio donde se construye un nuevo salón de los Bomberos Voluntarios.
La comunidad comenzó a movilizarse para reunir leche, alimentos no perecederos, ropa, calzado, chapas, colchones y todo tipo de ayuda para las cien familias (unas 400 personas) afectadas, aunque la necesidad es grande y se requerirá de la colaboración de toda la provincia.
Fugaz y destructivo en Capioví
El desborde del arroyo Capioví llegó hasta la sede comunal y provocó cuantiosos daños, al punto de que se estima que las pérdidas son totales.
El intendente de Capioví, Raúl Flach, explicó que “a las 7 el agua comenzó a llegar al edificio y en menos de una hora ya ingresó; contrarreloj trabajamos en el lugar, para las 9 parecía que se estabilizó el caudal, pero en media hora volvió a subir otros 50 centímetros, eso hizo que los escritorios y el resto del mobiliario empiecen a flotar y todo lo que habíamos subido a lugares más seguros volvió a caer en el agua”.
El alcalde agregó que “tenemos una Renault Kangoo del CIC en serios problemas porque el agua le llegó hasta el tablero y aunque creo que no habrá mayores daños, debemos revisar el parque vial, que estaba completo en el corralón”.
De su lado el concejal Daniel Olmedo señaló: “avanzó de golpe el agua no nos dio tiempo de nada, creció casi 1,20 metros, no tenemos registros de crecidas del arroyo Capioví de esta magnitud”.
Otro de los sectores que sufrió serios daños es el puente sobre la ruta nacional 12 ya que la fuerza del agua socavó y se llevó parte de la zapata comprometiendo la cabecera Sur y la calzada Sur-Norte.
Los empleados municipales se congregaron voluntariamente en el edificio comunal y se dispuso que cada uno realice una evaluación de su sector.
Gendarmería decidió restringir el tránsito por la ruta 12 sobre el puente Capioví. Sólo circulan los autos livianos y de forma guiada y alternada. Mientras, en Garuhapé se interrumpió en su totalidad porque el agua cubre la cinta asfáltica.
En Capioví también desbordó el arroyo San Alberto y, además de generar diversos destrozos, puso en serio riesgo a una familia de siete integrantes residente en la Granja Aleluia. Policías y Bomberos los rescataron tras casi tres horas de trabajo.
El temporal golpeó a toda la provincia. La mayoría de las localidades sufrieron los fuertes vientos, que fueron llegando con el correr del día. Hubo caída de árboles y cartelería, anegamientos y cortes de luz.
Un desaparecido
Alrededor de 200 familias resultaron damnificadas por las intensas precipitaciones que se abatieron ayer sobre Oberá y produjeron el desborde de arroyos, anegamiento de calles y cuantiosos daños materiales en centenares de viviendas.
Los principales inconvenientes se registraron en los barrios Tuichá, Sapucay, Villa Blanquita y Villa Kindgreen, este último donde desapareció un hombre que se lanzó al arroyo Mbotaby para rescatar a un niño que era arrastrado por las torrentosas aguas.
Vecinos, bomberos y policías rastrillaron intensamente la zona durante horas para dar con Raúl Parra (47), quien aún no había sido encontrado y se presagiaba el peor de los desenlaces.
En algunos casos el agua subió un metro dentro de las casas, ocasionando pérdidas totales y verdaderas escenas de drama familiar.
Una decena de familias fueron evacuadas por la comuna en instalaciones del polideportivo Ian Barney, mientras que otras tantas fueron albergadas por familiares y vecinos.
El temporal también afectó a Campo Ramón, donde fueron anegadas varias viviendas del barrio Municipal. En tanto, en el barrio Cinco Bocas de Campo Viera fueron evacuadas diez familias.
La desaparición de Raúl Parra movilizó a los vecinos de Villa Kindgreen y, una vez más, puso en evidencia la falta de capacitación y coordinación de las fuerzas de seguridad.
Abatida tras varias horas de infructuosa búsqueda, la esposa de Parra comentó que el hombre se arrojó al agua para salvar a un niño de 7 años, hijo de un vecino, que cayó al arroyo y fue arrastrado por la corriente. El chico fue hallado metros más adelante, presentaba varios golpes y fue derivado al Samic, al igual que otro menor.
“Mi marido vio que cayó el vecinito y se tiró atrás, pero la correntada era muy fuerte y no pudo hacer pie ni agarrarse. Se hundió y desapareció”, comentó Margarita.
En el caserío ubicado sobre el arroyo Mbotaby se observaron escenas de heroísmo protagonizadas por los propios vecinos.
En un intento desesperado por rescatar a dos menores que cayeron al agua, un par de muchachos tumbaron un árbol que atravesó el arroyo y sirvió para rescatar a las víctimas.
“Los jóvenes se ataron sogas en la cintura y empezaron a rastrillar el arroyo, mientras los policías trataban de no ensuciarse”, lamentaron los testigos.
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