Sí, las vaquitas son ajenas

Por: Ricardo Roa.

Resbaladiza frase de Cristina Kirchner ayer en Turquía: “No vean a la Argentina solamente como una vaca o como productora de granos y commodities”. Como una vaca difícilmente puedan vernos, porque aquí cada vez hay menos. Y por lo que toca a los granos, nos van a ver como lo que somos: grandes productores mundiales de soja .

Para empezar, las vacas. En la era kirchnerista se perdieron 10 millones de cabezas, que costará US$ 8.000 millones reponer . Y en esos mismos años, el consumo de carne bajó de 65 kilos anuales por habitante a 50. Las exportaciones cayeron a pique. Otros competidores, incluso Uruguay, desplazaron a la Argentina en el mercado internacional.

Tal cual se advierte, no hay mucho campo para que nos vean como una vaca . Aún así, la frase de Cristina contradice un convenio que ella misma firmó para venderles animales en pie a Turquía, ni siquiera con el valor agregado que significaría exportarle carne congelada o refrigerada.

El turno de la soja. En 2003 representaba el 35% de la cosecha total. Hoy, arriba del 50%. Esto se llama sojización . El año pasado, el complejo sojero exportó por US$ 20.000 millones y aportó al Fisco US$ 7.000 millones por las retenciones.

Verdad y consecuencia: el “ yuyito ” que la Presidenta denostó, pasa en US$ 8.000 millones a todo el superávit comercial , que es como decir que lo sostiene. Además, alimenta fuerte la recaudación y la oferta de divisas.

El Gobierno no debería minimizar la contribución del campo en un mundo ávido de alimentos . Por el contrario, sería útil usarla para potenciar otras actividades productivas. De lo contrario seguiremos acentuando la primarización de la economía. Y esto no se hace con piloto automático

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