Decenas de obras de arte son atacadas por quienes no respetan el patrimonio. Exhiben escrituras, están rotas, sucias o les faltan partes. Después de meses de haber sido decapitada, el municipio repuso la escultura de Ana Frank frente a plaza España.
Los autores de los ataques no deben saber que se trata de obras de arte. De lo contrario, nadie podría explicar por qué los monumentos y estatuas que engalanan la vía pública de la ciudad de Córdoba sufren actos de vandalismo, y con tanta frecuencia. Como acciones individuales o durante las manifestaciones públicas, inadaptados dañan estas esculturas sin ningún mínimo respeto por el patrimonio cultural de todos.
De inapreciable valor simbólico, estas esculturas que recuerdan a figuras históricas del país y del mundo son vilipendiadas.
Según observó La Voz del Interior , la mayoría se encuentran repletas de grafitis ystencils con consignas políticas, homofóbicas, religiosas, sociales, deportivas, sexuales y doctrinarias.
Varias exhiben desprolijos manchones de pintura; otras están sucias y con basura desparramada a nivel del piso. También hay esculturas destrozadas, otras a las que les faltan partes y algunas que denotan más signos de deterioro.
Comentá la nota