Hay que remarcar algo: las proyecciones de gradual agravamiento del déficit previsional a partir de 2014 no plantean nada sobre cómo financiarlo
Esa extrema debilidad por doble vía (razones políticas y estructurales) ha sido alertada una y otra vez por el actual Gobierno provincial a los partidos políticos de Córdoba. A cualquiera de los futuros gobernadores, la cuestión le puede estallar en las manos. Y difícilmente tenga el poder político suficiente para hacer cambios que sólo todos juntos pueden encarar.
Hasta ahora, todos han preferido tirar la pelota afuera. Unos dicen que hay que aumentar los activos, como si una mayor cantidad de empleados estatales no tuviera que ser pagada por el mismo Estado en déficit. Otros dicen que hay que exigir a la Nación que devuelva impuestos coparticipables alguna vez cedidos a la Anses, como si Córdoba tuviera poder político para lograrlo y como si esos fondos (que son de todos los cordobeses) no tuvieran mejor destino que pagar haberes que en muchos casos son superiores al sueldo neto de los empleados públicos y al promedio salarial de los cordobeses del sector privado.
En Córdoba hay unos 420 mil jubilados nacionales y sólo 90 mil jubilados estatales provinciales. Una oceánica mayoría de los primeros cobra la mínima de 1.227,78 pesos. Los segundos cobran un promedio de 5.500. Sin embargo, los primeros subsidian a los segundos cuando pagan impuestos provinciales.
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