Vale: un cementerio de hormigón frente a la ría

Vale: un cementerio de hormigón frente a la ría

Un año y medio atrás se confirmó una noticia que venía tomando cuerpo desde hacía meses: la minera brasileña abandonaba su megaproyecto en el puerto.

Más de 5.000 pilotes enterrados, cientos de vigas apiladas y algunas estructuras que sobresalen de pie en medio de la chatura del lugar, constituyen los únicos restos de la presencia de la minera Vale en la ciudad.

Allí, junto a la ría y la central termoeléctrica Piedra Buena, en medio de más de 20 mil toneladas de hormigón, permanecen sepultados los sueños de muchos trabajadores que vieron, hace un año y medio, cómo el imperio del potasio se derrumbaba y Bahía Blanca perdía uno de los proyectos empresarios más importantes de las últimas décadas.

Para diciembre de este año se había previsto la finalización de los trabajos destinados a posibilitar, a comienzos de 2015, la exportación por el puerto de Ingeniero White del cloruro de potasio procedente del sur de Mendoza, específicamente de la localidad de Malargüe.

Ahora solo se habla de algún supuesto interés por la concesión, que vence en 2018, por parte de la corporación japonesa Marubeni. Y no mucho más. Aunque buena parte de las posibilidades de inversión en el proyecto dependerán ahora de cómo termine la negociación que lleva adelante el gobierno nacional con los fondos buitre.

La salida de Vale impactó directamente en las familias de unos mil trabajadores locales despedidos y decenas de pymes afectadas por la rescisión de contratos, un golpe en la actividad solamente atenuado por las obras de ampliación en Profertil y la iniciación de la nueva central termoeléctrica Guillermo Brown, en General Cerri.

Donde hoy en día aún deben sentirse los efectos de este nuevo escenario es en el puerto, por cuanto la minera de origen brasileño tenía previsto despachar unas 2.500.000 toneladas de cloruro de potasio anuales, lo que suponía un ingreso para el Consorcio de Gestión de 2.500.000 dólares por año, a los que podrían haberse sumado los aportes económicos que implica el movimiento de cinco barcos mensuales, convirtiendo de esa manera al potasio en la tercera carga general de los puertos locales, detrás de los granos y de los químicos e inflamables.

Pero el impacto resulta mucho mayor si se piensa que hacia el año 2020 el peso de la firma Vale iba a incrementarse sustancialmente con 4.500.000 toneladas anuales y un ingreso para el puerto de 5.000.000 de dólares por año, con un barco cada tres días.

También el sistema ferroviario local esperaba verse sensiblemente incrementado, ya que para el traslado de esa carga inicialmente se había previsto el empleo de 480 trenes anuales (90 vagones y dos locomotoras cada uno), es decir, un promedio de 40 mensuales o poco más de uno por día, para pasar en 2020 a 860 trenes anuales, es decir, un promedio de 71 mensuales o 2,3 diarios.

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