Bajo los refucilos de una amenazante nueva tormenta, en el sector dieron rienda suelta a la ira al ver paralizada la construcción del canal que se había comenzado a hacer en Reforma Universitaria. Desde la Municipalidad dijeron que se rompió la retroexcavadora que habían contratado. Fuertes cruces
Con las primeras gotas de la nueva lluvia, todo era bronca y reproches. Los vecinos suplicaron al secretario de Obras Públicas, Claudio Miranda, que llevara otra máquina de gran porte para poder abrir el canal, temerosos de ver nuevamente sus hogares llenos de agua.
Si bien el funcionario dijo que llegaría otra de estas herramientas, al cierre de esta edición, pasadas las 23, nada había cambiado, sólo que muchos de los habitantes debieron abandonar la protesta y volver hacia sus viviendas para tapar nuevamente las puertas con arena y tierra, tal como lo hicieron en las últimas dos tormentas.
Tanto Miranda, como su subsecretario Mario Leonardini, recibieron reiterados reproches y reaccionaron con firmeza ante algunos insultos propinados por los manifestantes.
Mientras tanto, una decena de vecinos llegaron con sus palas y continuaron abriendo el canal aliviador, tarea que había dejado de hacerse a las 16, cuando se rompió la retroexcavadora que había contratado el Municipio.
Entre otros reclamos, los habitantes del lugar se quejaron porque el Gobierno local no envió a una cuadrilla de empleados municipales para ayudarlos en esa tarea manual, dada la urgencia que imprimían las amenazas climáticas.
También se quejaron por la lentitud de los trabajos encarados a última hora del domingo. Dijeron que si fueran vecinos de barrios pudientes seguro hubieran tenido una respuesta más urgente.
Además pusieron de manifiesto lo que a su criterio fueron yerros de la gestión de Obras Públicas de la Municipalidad, marco en el que remarcaron la decisión de colocar un caño de 60 centímetros de diámetro, que ahora deben ser retirados del lugar.
A última, desde el Municipio llamaron a la redacción de este diario para informar que estaban a la espera de la llegada de otra retroexcavadora, que iría a trabajar durante toda la noche, a pesar de la lluvia que ya se había desatado en la ciudad.
Temor
Tras protestar, romper el pavimento de la Reforma Universitaria para desagotar el barrio y sacar durante horas el barro de sus casas, los vecinos del Valacco insisten con su demanda de obras estructurales.
Están temerosos de que el agua gane de nuevo el interior de sus viviendas y piden que el Municipio realice obras de infraestructura que solucionen definitivamente el problema de las inundaciones que los aquejan desde hace años.
Estaban conformes con la canalización que comenzó a hacerse la noche misma del domingo, que atraviesa toda la avenida Reforma Universitaria, tras que ellos con sus picos y palas se decidieran a romper el pavimento para desagotar el sector, pero exigen que no sea sólo un arreglo transitorio.
Ayer pasaron largas horas sacando el barro de sus casas y por la noche se reunieron con las autoridades municipales. Y no descartan seguir con medidas de protesta si no consiguen que haya una solución terminante para su problemática.
Juan Carlos Andrada, hace diez años que vive en Laguna Blanca al 1600 y dijo: “Esto es realmente muy difícil. Estuvimos todos llenos de agua, se me inundó la casa y la fosa. Es tremendo, un desastre. Fue la crecida más importante. De los años que llevo acá se ha inundado varias veces, pero como ahora nunca”.
“Los canales están mal hechos, los desagües tienen todos caños finos. Alguien los hizo mal, porque si no cómo se va a inundar de esta manera. Te cobran impuestos, pero no hacen las cosas”, se quejó. Y agregó: “Tuvimos que cortar la ruta para que las autoridades se pongan a hacer algo”.
Mirta Cabañez, de Laguna Blanca al 1771, contó: “Entró el agua a mi casa, a pesar de que pusimos tierra en las puertas. Y no es la primera vez que pasa. Hace 24 años que vivo acá y siempre sucede lo mismo, pero de esta manera, no había pasado antes. Es la primera vez que hay tanta cantidad de agua”. Y siguió: “Lo que está claro es que no hay suficiente desagüe, como para que salga el agua. No podemos vivir así. Ahora tenemos que estar baldeando y poniendo lavandina. Cuando hicieron las cloacas se inundó todo y vinieron los del Emos y nos dieron lavandina, pero ahora nada. Es terrible el olor a cloaca y nos tenemos que arreglar solos. Es una situación muy complicada y desesperante, porque una empieza a ver que comienza a entrar el agua y no se sabe qué hacer, se echa tierra, pero nada alcanza, no hay forma de parar el agua”.
José Balmaceda (35), padre de dos nenes, vive en Laguna Blanca 1789 y enfatizó: “Alguien tiene que hacer algo. Si no hubiéramos hecho la protesta, acá no venía nadie. Con la última lluvia nos inundamos y no hicieron nada”.
“Tuvimos que romper la ruta nosotros para que por fin se pusieran a hacer algo. Es increíble. No se puede vivir así”, sostuvo mientras mostraba su patio lleno de agua, que dijo no logra que se lo desagoten.
“Les pedí una ayuda y me dijeron que tienen los camiones atmosféricos ocupados. El agua se metió por el patio y por el frente. Los chicos está asustados, creen todo el tiempo que el agua se va a meter adentro”, indicó.
Carla Andrada (24) comentó: “Cuando comenzó la crecida salimos a buscar arena y se nos quedó estancada la camioneta. El agua se nos metió por toda la casa”.
Y Mónica Cabral, de Laguna Blanca al 1723, afirmó: “El agua se nos metió por el patio. La semana pasada también nos inundamos y decidimos hacer una abertura en el paredón, que ahora fue el lugar por donde se nos inundó todo. Se nos mojaron todas las cosas”.
“No falta mantenimiento”
Más temprano, de visita por el lugar, el secretario de Obras Públicas, Claudio Miranda, dijo: “Hemos dispuesto el equipamiento no sólo municipal, sino de contrato de obras que tenemos, para encontrar soluciones que alivien la situación, sobre todo de la gente que sufrió la inundación”.
“En este sector de Laguna Blanca estamos haciendo una apertura, que va a tener una dimensión de 3 metros por 1,20, para permitir mayor evacuación del agua y en menor tiempo, que es la obra que hemos consensuando con los vecinos”.
Y aseguró: “No hay falta de mantenimiento. Este canal era nuevo, habíamos duplicado la capacidad. Pero, desbordó, porque había mucha mayor cantidad de agua de la que podía salir”.
-Pusieron un caño de 0,60 metro, ¿los cálculos no fueron acertados?
-No. Sucede que tuvimos el ingreso de aguas de Las Higueras. Es algo que no conocíamos, es la primera vez que escurre agua desde ahí con esta magnitud.
- Como encargado de la obra pública de la ciudad, ¿qué autocrítica se hace?
- Hacemos permanentemente autocrítica, venimos a hablar con los vecinos, dando la cara, escuchando las sugerencias y opiniones. Y estamos abiertos a los cambios y a producir nuevas obras.
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