El caso de violencia urbana ocurrió en diciembre de 2011 en la localidad de Alta Gracia. Los protagonistas habrían peleado horas antes. El damnificado recibió al menos cuatro impactos de bala.
El caso, ventilado en la Cámara Segunda del Crimen, ocurrió en la mañana del 11 de diciembre de 2011 en barrio General Bustos de la localidad del Tajamar.
El veredicto, resuelto por el tribunal presidido por el doctor Vitozzi y que coincidió con lo solicitado por el fiscal Marcelo Altamirano, dejó entrever la inusitada violencia desarrollada por el acusado Mauro Eduardo Ochoa, quien literalmente le vació un cargador completo de un revólver calibre 22 que sólo ocasionó heridas leves a la víctima, identificada como Sebastián Ariel Martínez.
De acuerdo a lo que se conoció en el debate, en la calurosa mañana del 11 de diciembre de 2011 y minutos después que Martínez y Ochoa tuvieron un enfrentamiento a golpes, el primero se habría dirigido a un kiosco a comprar cigarrillos. Mientras golpeaba la ventana del lugar y esperaba ser atendido, observó que Ochoa arribaba al lugar en una motocicleta.
Casi sin titubeos, el acusado le habría manifestado a Martínez, «che negro culiado, te voy a matar, te voy a matar». Paso siguiente, habría sacado de entre sus ropas, un revólver calibre 22 y habría comenzado a disparar contra la integridad física de Martínez.
Ante tal situación, la víctima se habría dirigido hacia donde se encontraba el agresor a fin de evitar que continúe con su intención criminal. En ese instante, Martínez habría recibido al menos dos impactos de bala, un proyectil en la zona del hombro izquierdo y otro en la la ingle del lado izquierdo.
Estos últimos disparos, el “Pollo” Ochoa los habría realizado desde el suelo ya que el damnificado habría logrado tirarlo al suelo, al igual que su motocicleta.
Con su agresor caído, Martínez logró refugiarse tras una verja, lo que Ochoa repelió a los tiros.
Finalmente, el agresor se dio a la fuga sin lograr su objetivo criminal. Martínez recibió al menos cuatro disparos en distintas partes del cuerpo, lo que le demandó un mes de internación en el hospital regional Arturo Illia de Alta Gracia.
Durante el juicio, la víctima dijo que el acusado habría estado drogado o alcoholizado, porque de si hubiese estado lúcido lo hubiese matado.
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