El proyecto está listo, pero falta el financiamiento.El objetivo es ampliar el caudal para la minera
Los ministros de Producción, Juan Accatino, y de Hacienda, Carlos Oliva; le comunicaron al intendente Nelson Iribarren que el Estado se hará cargo de avanzar en los trámites necesarios utilizando para ello un tramo del ex gasoducto Presidente Perón. La intención es convertirlo en acueducto en una extensión de 140 kilómetros.
El proyecto, esbozado por el Departamento Provincial de Aguas (DPA), prevé captar el vital elemento estableciendo una conexión desde el Canal Pomona-San Antonio (construido en la margen sur del río Negro). "De esta forma abasteceremos a la minera y campos cercanos que en la actualidad se dedican a la actividad ganadera bovina con una baja disponibilidad del recurso y elevada salinidad" en la zona Atlántica, consideró Accatino luego de la reunión con el jefe comunal.
El titular de la cartera productiva admitió que "resta definir plazos de ejecución y modalidad de financiamiento de este importante proyecto".
Producción recordó que continúa trabajando junto al Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), que depende del Ministerio de Agricultura de la Nación. Resta saber si adhiere al esquema de aportes presupuestarios tomando en cuenta que una porción tendrá uso ganadero.
Paralelamente, otras fuentes oficiales precisaron que los estudios fueron completados a nivel de confeccionar los pliegos de llamado a licitación para ejecutar los trabajos aunque no hay nada a la vista en concreto sobre la fuente de recursos.
En cuanto al apoyo que podría hacerse desde el Prosap, se reconoció que hay un interés acotado al suministro a ganaderos de San Antonio y Conesa para mejorar las condiciones del ganado.
El alto costo del emprendimiento está relacionado con que se necesita una inversión de 6,7 millones para el emplazamiento de tres estaciones elevadoras de agua que demandan una presión de 25 kilos para llegar a la boca-mina; una línea eléctrica de media tensión a razón de 2,1 millones, 13,4 millones para el reacondicionamiento del caño y otros cinco millones que representan la construcción de un reservorio. El diseño contempla recuperar 3.000 metros de caños robados -sin que nada se sepa de lo ocurrido hasta el momento- la instalación de válvulas especiales resistentes a la presión y a la necesidad de aliviar el volumen inyectado sacándole las burbujas de aire.
Respecto de la reconversión se justificó el costo dado que se debe hacer una limpieza profunda retirándole de las paredes del caño -de 25 centímetros de diámetro- las incrustaciones de láminas tóxicas de petróleo. Las partículas pueden ser eliminadas pasando agua a alta presión.
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