Usuarios del estacionamiento medido se siguen quejando por fallas en el sistema

Usuarios del estacionamiento medido se siguen quejando por fallas en el sistema

La mayoría de los vecinos consultados expresó su malestar por las complicaciones para efectuar la carga. Afirman que son pocos los puntos de venta fijos y los controladores, lo que les genera grandes trastornos. El Municipio defiende el formato del servicio y critica al PRO.

El estacionamiento medido no logra ganarse la simpatía de los usuarios que lo utilizan a menudo. 

Al menos así lo expresa buena parte de los que tienen que consumir ese servicio una o más veces por semana. Muchos usuarios expresan su disconformidad  por algunas falencias que, aseguran, presenta el sistema.

Un sondeo realizado por Democracia en el centro juninense, ayer a la tarde, permitió comprobar el descontento que genera el sistema. 

Los principales focos de crítica son la dificultad para encontrar controladores –los chicos encargados de recorrer las calles y cargar los datos del vehículo cuyo dueño pretende ocupar por una o más horas un  lugar en la zona céntrica- cerca del sitio donde se quiere dejar el auto y la escasez de negocios o puntos fijos donde realizar la operación en caso de no hallar a los cobradores ambulantes.  

“El servicio es bastante malo. No se puede estacionar por ningún lado y cuando encontrás un lugar tenés que hacer un curso para conseguir controlador- vendedor cerca. Encima, hay pocos puntos de venta y están distantes uno de otro, entonces corrés el peligro de que si te demorás en hacer el trámite de la carga porque no sabés adonde ir, en ese interín haya pasado uno de los cobradores y te deje el papelito con la multa”, expresó Oscar Suárez, uno de los consultados en el relevamiento.

Por esa misma senda transitaron las consideraciones de Rubén Franco, quien no se avergonzó en confesar que sufre cada vez que viene desde Fortín Tiburcio a Junín y tiene que dejar su camioneta en el centro. “Por ejemplo, ahora tengo que dejar la camioneta mal estacionada para ver si en un negocio de los de por acá me pueden cargar estacionamiento, con el riesgo, que al volver me la hayan llevado”, señaló, mientras se ocupaba de dejar encendidas las luces de posición, en la esquina de Rivadavia y Alsina. 

Muy enojado, Luis Martínez, sostuvo que la implementación del estacionamiento medido “fue una idea malísima y encima la están ejecutando mal”. “El sábado pasado, a las 12.30, lloviznaba y no andaba ni un pibe de los que recargan en la calle. Dejé el auto en General Paz y cuando volví tenía la notificación de multa pegada al parabrisas. Lo peor es que no nos dan posibilidad de descargo, hay que pagar o pagar. Yo creo que (Mario) Meoni va a perder votos con esto”, afirmó Martínez.

Silvana Greco es otra de las foráneas que dijo verse superada por este tema. “Soy de Morse, pero cuando vengo a Junín es seguro que tengo que andar por el centro y estacionar se transforma en un trastorno. El problema no es tanto en Rivadavia, Sáenz Peña o General Paz sino en las otras calles (el cobro abarca a calles Cabrera/Ramón Falcón,  Canavesio/Pedro Aparicio, Alberdi/Urquiza y Liliedal/Alem), donde no hay tantos negocios que te vendan estacionamiento. Yo dejo a alguien arriba del auto, salgo a buscar a los vendedores y después vuelvo y estaciono donde mejor me queda. Es todo un operativo”, dijo Greco.

Para Oscar Tabares, el procedimiento para estacionar es “medio complicado”. “Yo pierdo un tiempo bárbaro, y mucha gente se queja de que le pasa lo mismo que a mí”, dijo el hombre, residente del paraje Santa Rosa, en cercanías de Agustín Roca.

Más práctico dijo ser Juan, cuya técnica es colocar su rodado fuera del radio de cobro obligatorio, alternativa que él considera saludable porque le “ahorra los dolores de cabeza que implica encontrar un lugar y después alguien que te cobre” y le permite caminar unas diez cuadras como mínimo.

“Yo dejo el auto a una cuadra de la Universidad, por Newbery, y me voy caminando al banco o a donde tenga que hacer algún trámite. Ya me acostumbré, además me salva de andar renegando”, se convenció Juan.

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