Usaron piedra laja puntana en un museo alemán del nazismo

La roca proviene de un yacimiento ubicado en Balde de la Isla, cerca de La Florida. Mirá las fotos.
En el mismo espacio de Berlín, Alemania, donde hace más de 60 años estaba el edificio que era sede de la Gestapo y de las SS, dos organizaciones nazis dedicadas a planificar asesinatos masivos en Europa y hacer listas negras de los oponentes internos, hoy se erige un moderno museo, inaugurado el año pasado y denominado "Topografía del Terror", que expone cómo fueron articuladas las políticas genocidas del Tercer Reich y que es visitado por miles de berlineses y personas de todo el mundo. Pero este esfuerzo de la memoria, destinado a que la humanidad no vuelva a caer en la barbarie, tiene su aporte puntano, ya que los pisos del complejo están conformados por piedra laja negra extraída de una localidad cercana a La Florida.

“La cantera de origen de este material está ubicada en la localidad de Balde de la Isla. Antes el yacimiento se llamaba La Represa y era propiedad de un señor de apellido Guevara”, señaló Laura Ferrara, titular de la Dirección Provincial de Minería de San Luis, quien remarcó que la operación que permitió que el museo berlinés empleara la roca tuvo lugar entre los años 2007 y 2009. La empresa encargada de la exportación fue San Luis Slate.

No es casualidad que la piedra laja negra de San Luis haya sido elegida en la construcción de un museo tan relevante. Este material, que puede ser utilizado como revestimiento tanto en pisos como en techos, se ha ganado una enorme fama en el Viejo Continente por sus características. “Es muy buscada por su duración y también por sus cualidades ornamentales”, destacó Ferrara, al tiempo que dijo que en España es un artículo particularmente requerido.

La Argentina no estuvo directamente involucrada en la Segunda Guerra Mundial y su declaración como país beligerante en contra de las Potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) ocurrió a mediados de 1945, al final de la contienda. Sin embargo, esta clase de acontecimientos, como su nombre lo indica, afectan a todo el planeta. San Luis no fue la excepción.

Un ejemplo fue la mina de tungsteno o wolframio de Los Cóndores, cerca de Concarán. El yacimiento estuvo hasta la Primera Guerra Mundial en posesión de los Krupp, una tradicional familia de industriales alemanes dedicados a la producción de armamento. En 1936, por los bajos precios internacionales, es vendida a un empresario norteamericano. Más allá de las nacionalidades de sus propietarios, el establecimiento vive un auténtico furor a partir de 1939, cuando el estado nazi desata otro conflicto global.

Por eso, que el museo que hoy está emplazado en Berlín haya elegido la piedra laja de San Luis actúa como una especie de resarcimiento que realiza el suelo puntano; un terreno que, como tantos otros en el mundo, fue testigo de la avidez del hombre para obtener riquezas o buscar materiales para fabricar armamentos

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