Eran ocho. Al chico le hicieron dos cortes. Y le apuntaron a la chiquita de dos años. Escaparon cuando llegó la policía
Los ladrones eran ocho, y casi todos con caras conocidas en ese barrio, chico y en el que cada cual conoce los movimientos típicos. En esa banda había armas de todo el abanico imaginable: destornilladores usados como punta para herir o un bidón de nafta, pero también pistolas y escopetas. Todas fueron usadas para amenazar, desde una nena de dos años hasta un joven de 17. Eran las 22.30 del sábado y en un sector de Arturo Segui estaba cortada la luz. Por eso la cuadra de 143 entre 408 y 409 se parecía más a un túnel sin salida que a una calle apacible. Desde la casa a la que entrarían a robar escucharon que alguien llamaba golpeando las manos. Eran los delincuentes, que simularon llegar buscando a un amigo. “Salió mi hermano y no les quiso abrir, pero para cuando se asomó ya tenía a dos ladrones encima, que habían saltado la reja”, contó Gabriel (25). No fueron sólo amenazas de palabra. Al adolescente de 17 años le pegaron dos puñaladas, una en el pecho con el filo de un destornillador y otra en un glúteo con un cuchillo. una nena “de rehen” Ese encontronazo y ataque fue la antesala de lo que vendría. Con tres cómplices de apoyo vigilando todo en la vereda, cinco delincuentes -cada uno con al menos un arma- entraron por la fuerza a la casa. Allí estaban la novia del joven y su hija de dos años. La amenaza más escalofriante llegó cuando a la nena le apuntaron con una pistola. Como si la situación no fuera de por sí intimidante, los ladrones le agregaron más dramatismo al asunto. “La tuvieron como si fuera una rehén por un par de minutos”, señaló Gabriel, en diálogo con este medio. No hubo ninguna clase de resistencia que la parejita le diera a los asaltantes. Con el camino allanado, se robaron un televisor y otras pertenencias. Otro momento de mucho pánico para la familia fue cuando uno de los delincuentes empezó a vaciar un bidón de nafta para rociar las paredes de la casa. “Iban a incendiarla. Siempre hacen lo mismo. En este barrio ya se metieron a robar y quemaron cinco casas”, fue el dato que aportó el joven. En la mitad de todo, alguien notó lo que pasaba y avisó al 911. “Los ladrones alcanzaron a irse antes. Cuando el patrullero pasó, se cruzó con los ladrones pero vino para nuestra casa. Les mostramos para dónde se fueron y tardaron en salir a buscarlos”, protestó Gabriel. “hacen lo que quieren” La banda tenía sus vehículos de siempre: una moto y un Renault 9 gris, que ya fue visto en las anteriores veces que hubo asaltos violentos en esa porción de Villa Elisa. Los delincuentes notaron que la patrulla estaba cerca y dejaron tirado el televisor, el mismo por el que encañonaron a la nena con tal de que los adultos no se resistieran. Tanto miedo de dejar sola la casa tenían las víctimas que al adolescente apuñalado no lo llevaron a un centro médico, sino que una tía lo curó como pudo. Los asaltantes pertenecerían a una banda que de a poco se empieza a hacer conocida. Dos de sus referentes son hermanos: uno fue asesinado por un policía en octubre, cuando le quiso robar la bicicleta en el Parque Pereyra. Al otro lo metieron preso hace poco. El terror parece estar instalado, a la par de la desprotección: “La policía los conoce pero les tiene miedo”, opinó Gabriel.
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