Ese uruguayo en Neuquén

Ese uruguayo en Neuquén
Llegó con su pinta brava, su flacura perseverante, y la leyenda que lo precede allí donde vaya. Fue en la cancha de Maronese, en Neuquén, que la gente pudo ver, escuchar, palpar, sentir, a Enzo Francéscoli.

Un grande, el uruguayo. Mucho más grande que una convocatoria que fue modesta, con unos tres centenares de personas que acudieron a la cancha neuquina, en una mañana un poco lluviosa, un poco gris, y un poco fresca después de tantos días de calor agobiante.

Unas cuantas voluntades, más el apoyo de la Fundación del BPN y de la Legislatura, alcanzaron para que Francéscoli y otros futbolistas veteranos, como el “Pipa” Gancedo, Walter Pico, el Betito Carranza, se dieran una vuelta para convencer pibes con lo bueno del fútbol, con eso que trasciende y entusiasma más allá de mafias, entuertos y negociados.

El Enzo anduvo saludando, pisando con esos pies que desparramaron magia en la canchas del mundo, el césped áspero de la cancha de Maronese. Una ocasión especial, un recuerdo que debe quedar, y que por eso publicamos aquí.

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