Uruguay despide a Carlos Páez Vilaró con honores de Estado

Uruguay despide a Carlos Páez Vilaró con honores de Estado
El artista plástico, fallecido el lunes a los 90 años, recibirá un homenaje especial en el Parlamento. "Era un tipo siempre enamorado de la vida", dijo el presidente Mujica
Uruguay comenzó la despedida de uno de sus artistas contemporáneos más reconocidos, con gran afecto y muchos recuerdos a su generosidad y su corazón "de tipo siempre enamorado", como lo definió el presidente José Mujica.

Decenas de familiares y amigos, así como ciudadanos anónimos que quisieron ir a rendirle homenaje a Páez Vilaró, acudieron al velorio del artista en la sede de la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU), donde quedó instalada la capilla ardiente antes de que este martes su cuerpo sea trasladado al Parlamento uruguayo, donde se le rendirán honores de Estado.

Entre los visitantes hubo representantes de todas las fuerzas políticas del país, muchos de ellos amigos personales del artista que falleció en la mañana del lunes a los 90 años por un ataque al corazón.

Uno de los primeros en llegar fue el presidente Mujica, quien definió a Páez Vilaró no solo como "un pedazo importante de la historia artística popular del Uruguay", sino como una persona que vivió "a pleno y que sembró por todas partes".

"Fue maravilloso sentarse un rato a escucharlo, a sentir sus peripecias por África, o sus sueños del candombe, de sus conflictos existenciales. O de sus enamoramientos, porque siempre fue un tipo enamorado, de la vida, de las ganas de vivir", dijo Mujica.

Según el mandatario, Páez Vilaró dejó en legado a las generaciones futuras el mensaje de que uno "se puede caer 20 veces, y te puedes levantar si eres vivo. Y que en la vida hay lágrimas, pero que hay que vivir y seguir andando".

Al velorio también se acercó un emocionado Pedro Bordaberry, senador y líder del opositor Partido Colorado, quien recordó su "generosidad", su disposición a ayudar y su carácter como "el mejor uruguayo" que haya llegado a conocer.

"Deja un mensaje de humildad y una grandeza. La humildad de los más grandes. Y toda su generosidad, con el que fuera. No paraba de ayudar a Uruguay y a todo el mundo. Estaba por encima de todo y de todos", recordó.

Otro que acudió al velorio, a donde no pararon de llegar coronas de flores y banderas de los conjuntos de candombe del carnaval uruguayo que él tanto amó, fue el expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010), quien destacó su "prolífica vida", marcada por su "importante aporte cultural y por su profundo corazón". "Era un amigo de los amigos, y tenía códigos. Se nos fue, pero estará presente en el corazón seguramente de todos los uruguayos y uruguayas", añadió.

Nacido en Montevideo el 1 de noviembre de 1923 en el seno de una familia acomodada, Páez Vilaró dedicó gran parte de su obra a la cultura de raíz africana del Carnaval uruguayo.

Se fue a vivir a un "conventillo" (vivienda colectiva) llamado Mediomundo, en el populoso Barrio Sur montevideano, donde se celebran las Llamadas, para vincularse con ese colectivo a través de su pincel y del tambor.

Recorrió luego África pintando murales en lugares tan pintorescos como palacios presidenciales y en coincidencia con el histórico proceso de independencia de aquel continente, al llegar a la segunda mitad del siglo XX.

En 1972 vivió una de sus experiencias vitales más intensas cuando su hijo Carlos Miguel sobrevivió a la famosa tragedia de los Andes, el accidente aéreo de un equipo de rugby uruguayo que luego fue llevado al cine.

Durante semanas, Páez Vilaró estuvo buscando los restos del accidente para encontrar a su hijo, e incluso cuando las autoridades se dieron por vencidas, él siguió buscando convencido de que su hijo seguía con vida.

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