El gobernador Sergio Urribarri, tras conocer el contenido de una carta publicada por la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú en respuesta a la que oportunamente se le remitiera desde el Poder Ejecutivo provincial, dio por concluido el diálogo epistolar y acusó a la dirigencia de la organización de “no querer escuchar” y de “intransigente”
“Ahora opta por irse por las ramas ante una serie de propuestas que formulé que eran a todas luces de carácter indicativo, que admitía variantes o que incluso podría tener, porque qué no, otros elementos”, agrega.
“Y toma el peligroso camino de arrogarse ser ‘el pueblo’”, señala.
“Manipula entonces – agrega – todo el enorme consenso que tiene la lucha ambiental y lo aplica a una medida puntual, impopular, injusta y sostenida por pocos como el bloqueo a una ruta internacional que vincula dos pueblos hermanos”.
“Esas actitudes tornan vano cualquier intento para razonar una estrategia que mantenga en alto la causa ambiental y al mismo tiempo libere a la región de lo que a esta altura ya es un verdadero flagelo: el corte en Arroyo Verde”, sostiene.
“Este elemento se ha convertido también ahora en el principal escollo para la instrumentación veloz de los estrictos controles sobre el río. Porque más allá de las palabras, a la contaminación hay que probarla y el corte bloquea la constitución de sistemas de control bilateral que la demostrarían. Esto le debe quedar en claro a la gente de Gualeguaychú”, indica.
“En cambio, se opta por planteos más o menos voluntaristas que buscan hacer ‘decir’ a los gobiernos lo que los dirigentes asambleístas quien escuchar quizás para salvar su ego. Pero lo importante no es lo que se diga sino lo que se haga. Y lo que debe hacerse rápidamente son los controles. Y Uruguay se niega mientras el corte no se levante”, consigna.
“Así que tal medida no solamente que viola las libertades constitucionales, que afecta negativamente la economía de Gualeguaychú y su zona, sino que ahora es el principal escollo para que empiecen los controles sobre el río”, menciona.
“Dada la situación y la intransigencia, evidentemente estos intercambios han perdido sentido ya que tornan la buena voluntad en desgaste por lo que se dan por terminados hasta que hechos nuevos ameriten lo contrario. Mientras tanto cada quien deberá hacerse responsable por sus actos”, concluye

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