Uriona llamó a construir un nuevo país

Bicentenario. En coincidencia con el documento episcopal Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad, el obispo propone la recuperación de prácticas como el respeto por la familia y por la vida.
AÑATUYA, General Taboada (C) Como sucede desde hace seis años, el obispo añatuyense Adolfo Uriona ha enviado una carta pastoral con motivo del pronto inicio de la Cuaresma. La misma ha sido titulada "De habitantes a ciudadanos", basándose en el documento de los obispos argentinos Hacia un B=icentenario en justicia y solidaridad.

"Se acerca la celebración del Bicentenario de la Argentina (2010-2016) y los obispos hemos elaborado un documento cuya finalidad es iluminar a todos los cristianos y hombres de buena voluntad a la hora de celebrar este acontecimiento. En el mismo lanzamos la propuesta de construir un nuevo proyecto de país", expresa.

En su carta, al igual que el documento, revisa la historia nacional con sus luces y sombras por lo que propone rescatar lo positivo y buscar caminos para luchar contra los males que afligen a los argentinos.

Entre las luces o elementos positivos de la historia nacional recalca: "Es importante reconocer que desde los inicios de nuestra comunidad nacional, aun antes de la emancipación, los valores cristianos impregnaron la vida pública. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones. Así se formó la compleja cultura que nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia".

Allí menciona valores como la fe, la amistad, el amor por la vida, la búsqueda del respeto a la dignidad del varón y la mujer, el espíritu de libertad, la solidaridad, el interés por los pertinentes reclamos ante la Justicia, la educación de los hijos, el aprecio por la familia, el amor a la tierra, la sensibilidad hacia el medio ambiente, y ese ingenio popular que no baja los brazos para resolver solidariamente las situaciones duras de la vida cotidiana.

Nuevas angustias

Como contrapartida, en su misiva se refiere a varias sombras que rodean al pueblo argentino. Entre las que destaca las formas inéditas de pobreza y exclusión, el anhelo de encontrar razones para la existencia que "a menudo afecta a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido de la vida, a la insidia de la droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad que se manifiesta en el crecimiento del individualismo y en el debilitamiento de los vínculos personales y comunitarios, la desigualdad escandalosa y la grave situación de la educación en la patria".

Sobre la corrupción, dijo: "Lamentablemente no se ha podido erradicar un histórico clima de corrupción. Tampoco el mal del clientelismo político, alimentado por la distribución de subsidios que no siempre llegan a los que menos tienen. En muchos casos continúa la marginación de los aborígenes y de los inmigrantes pobres. Es particularmente preocupante la situación de los adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan, a los que la pobreza les dificulta el desarrollo integral de sus capacidades, quedando a merced de propuestas fáciles o escapistas. Es escandaloso el creciente consumo de drogas que hace estragos cada vez a más temprana edad. En todo el país se ha multiplicado la oferta del juego. La población se ve afectada por la violencia y la inseguridad que se manifiestan de variadas maneras…"

Ante este contexto Uriona propone "recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas, avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad de diálogo, alentar el paso de habitantes a ciudadanos responsables, afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes".

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